Arte y crimen o cuando un asesinato cabe en una casa de muñecas

Una exposición muestra las increíbles y aterradoras reconstrucciones hiperrealistas, por medio de muñecas y casas en miniatura, de asesinatos. Su autora fue agente de policía y sus diseños ayudaron a los forenses

Frances Glessner Lee (1878-1962), además de ser la primera jefa policial de los Estados Unidos, revolucionó el campo de los estudios e informes forenses por medio de su otra gran habilidad: la confección y diseño de muñecas. Perteneciente a un familia millonaria y seguidora acérrima de Sherlock Holmes, se obsesionó con los detalles más aparentemente ínfimos de las investigaciones policiales.

 Glessner Lee trabajando. Renwick Gallery of the Smithsonian American Art Museum

Glessner Lee trabajando. Renwick Gallery of the Smithsonian American Art Museum

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«La ayuda prestada por las sobrecogedoras instalaciones de Lee fueron algo así como el 3D y la realidad virtual de comienzos del siglo pasado»

Durante la década de los años 40 y 50, Lee organizó una serie de «Estudios acotados de muertes inexplicables» (Nutshell Studies of Unexplained Death, en inglés). Fue allí donde comenzó a exponer sus aterradoras y sorprendentes obras de arte en miniatura. Aquel curso sirvió para profundizar en la medicina legal y la criminología a los numerosos investigadores que acudieron, presenciando algo que los dejaba atónitos. En sus reconstrucciones no faltaba detalle alguno, llegando a elaborar dioramas con puertas, ventanas y luces. Durante años siguió creando aquellas increíbles reconstrucciones hiperrealistas de escenas de crímenes en las que no faltaba ni un detalle. Todos los datos sobre el lugar, la posición del cuerpo y las circunstancias de los numerosos asesinatos que escenificó a través de sus «Nutshells» eran absolutamente verídicos. Lee, fundó el primer departamento de medicina de legal de la universidad de Harvard, investigaba muchos de esos casos, además de otros en los que ayudó a los forenses en sus complicados dictámenes sobre la autoría de los crímenes.

La ayuda prestada por las sobrecogedoras instalaciones de Lee fueron algo así como el 3D y la realidad virtual de comienzos del siglo pasado. Muñecas y muñecos yacen en el suelo, en salones que han sido revueltos, caen escaleras abajo, muestran el arma homicida. Los directores Susan Marks and John Dehn realizaron el documental Our Wildest Dreams: A True Crime Documentary of Dolls & Murder, centrado en su trabajo, que puede contemplarse hasta el 28 de enero en la galería  Renwick, en Pennsylvania.