Octubre trans: necesidades y leyendas


Alana Portero regresa con una nueva entrega de su Octubre Trans: «De realidades materiales va este texto, de concreciones, de aclarar en la medida de lo posible esa narrativa falsa que se ha construido en torno a qué pedimos y qué necesitamos las personas trans»

POR ALANA PORTERO


He perdido la cuenta de las veces que he tenido que desmentir puntos de la teoría ficción que la derecha, la izquierda reaccionaria y el feminismo académico transmisógino han desarrollado en torno a las vidas trans. Desde la escualidez del discurso que señala a la diversidad como una especie de carcoma de los grandes relatos no parecen darse cuenta que al emplear la palabra «diversidad», quienes lo ejercen, se sitúan en el centro de la creación como humano modelo, esbozando de paso la idea de que los «sujetos diversos» somos de reciente cuño y «otra cosa», como si una hornada de «parahumanidad» hubiéramos brotado de la huerta almeriense a partir de los años ochenta y nos hubiéramos diseminado por el mundo para boicotear revoluciones proletarias, dictaduras neoliberales y convertirlo todo en un eterno festival de eurovisión.


NOMBRANDO AL ENEMIGO

«Niños y niñas educados con normalidad en el reconocimiento de la realidad trans serán adultos menos permeables al odio, a ejercer sus privilegios y a temer lo que no conocen»

Sobre la vivencia de género y los cuerpos queda mucho que contar y que experimentar, los últimos cuarenta años —quizá cincuenta— de teoría en estos terrenos ha estado en manos —al menos aquí, en España— de teóricas y teóricos con un sesgo de clase importante o con un retardo de años recibiendo y procesando qué se hacía fuera. O podías pagarte seminarios en Columbia, con lo que tu clase escribía contigo, o llegabas tarde a casi todo. Tampoco podemos obviar la teoría al servicio de los partidos, subyugando unas políticas a otras y convirtiendo el panorama en campo abonado para ideas reaccionarias. Pese a cierta liberación de estas losas que tuvo lugar en los 90, esto persiste como brea pegajosa y saca músculo a menudo contra toda intención de aportar contenidos, vivencias y realidades materiales. Inolvidable hace poco Amelia Valcárcel negando la existencia de varios discursos de odio ampliamente documentados y que ya se han cobrado vidas simplemente porque contradicen sus marcos teóricos.

LEY DE EXTRANJERÍA

De realidades materiales va este texto, de concreciones, de aclarar en la medida de lo posible esa narrativa falsa que se ha construido en torno a qué pedimos y qué necesitamos las personas trans. Aquí va una aproximación en cuatro puntos generales, mi aproximación, a lo que creo que pueden ser nuestras políticas de mínimos:

El primer enemigo de las vidas trans es la pobreza. Con una ley de extranjería que condena a la miseria a las personas trans migrantes no se puede convivir. Es necesario cambiarla, modificarla y en el mejor de los casos, derogarla para que deje de pesar sobre nuestro ordenamiento jurídico el desastre de tantas personas que abandonan sus países buscando una vida digna en el nuestro y a quienes traicionamos de la peor manera.

Colas en una oficina de extranjería. Fotografía: Marga Mosteiro

Colas en una oficina de extranjería. Fotografía: Marga Mosteiro

«Las personas trans queremos tener acceso al trabajo sin que nuestros contratadores tengan la sensación de estar haciéndonos un favor y sin que nuestros compañeros nos miren como a extraterrestres»

A las que nacimos aquí o tenemos la residencia asegurada nos azota un 85% de paro. Cifra que se mantiene año tras año sin que movimiento sindical alguno o institución pública mueva un dedo por enfrentar una exclusión sin precedentes en el mercado laboral español. Aplicado a cualquier otro segmento de población sería intolerable y abriría telediarios. Las personas trans queremos tener acceso al trabajo sin que nuestros contratadores tengan la sensación de estar haciéndonos un favor y sin que nuestros compañeros nos miren como a extraterrestres.

Pan, trabajo y libertad. Como principio nos vale. Sin acceso a esas tres demandas ni es posible la dignidad, ni podemos constituirnos como sujetos políticos fuertes.


SANIDAD

«Hasta que no hayamos contado nuestra propia historia y esta sea asimilada como una más, no estaría de más que se apartasen las manos cisheteronormartivas de las mismas y se limitasen a escuchar, aprender y deleitarse con ellas»

Necesitamos una atención sanitaria de calidad. La mayoría de los profesionales sanitarios que nos atienen carecen de la formación mínima para hacerlo con garantías. Los mejor formados están completamente desactualizados y no es difícil encontrarnos cara a cara con un médico que nos mira con más dudas que ideas al que tenemos que guiar nosotras mismas. Es una tendencia que parece estar cambiando lentamente y van incorporándose a la profesión profesionales con cierta sensibilidad desarrollada. Aún así es frecuente entre las personas trans desarrollar una resistencia enorme para pedir ayuda sanitaria cuando hace falta y tener que afrontar consecuencias graves que podrían haberse evitado con una mejor disposición institucional.

La existencia de las UTIGS (Unidades de Transtorno de Identidad de Género) fueron una solución hace veinte años que hoy en día no tiene sentido. Son unidades patologizantes, psiquiatrizantes y una carrera de obstáculos en sí mismas. Pertenecen a otra época y como tal deben ser eliminadas. La condición trans no es una patología. Las patologías que algunas personas trans padecemos se desarrollan como producto de la fricción entre nuestra mera existencia y una sociedad desinformada e instalada en el discurso de la otredad y del odio. No estamos enfermas, nos enferman.

Acuerdo entre organizaciones trans y el Gobierno de Canarias en marzo de 2019 para poner en marcha el nuevo protocolo de atención sanitaria a personas trans. Fotografía: La Voz de Lanzarote

Acuerdo entre organizaciones trans y el Gobierno de Canarias en marzo de 2019 para poner en marcha el nuevo protocolo de atención sanitaria a personas trans. Fotografía: La Voz de Lanzarote

EDUCACIÓN

Educación temprana en la multiplicidad de formas que tiene el género y la sexualidad de manifestarse. Niños y niñas educados con normalidad en el reconocimiento de la realidad trans serán adultos menos permeables al odio, a ejercer sus privilegios y a temer lo que no conocen. Tal intervención educativa ayudará a menores trans a crecer con menos miedo y en ambientes seguros, permitiendo así que desarrollen su educación y sus relaciones sociales con normalidad. Parte del problema del desempleo sistémico que padecemos tiene que ver con la baja cualificación académica. Colegios e institutos son espacios hostiles que a menudo cuestan la salud mental de las infancias y adolescencias trans.

Campaña de sensibilización en centros educativos de Chile

Campaña de sensibilización en centros educativos de Chile

«La condición trans no es una patología. Las patologías que algunas personas trans padecemos se desarrollan como producto de la fricción entre nuestra mera existencia y una sociedad desinformada e instalada en el discurso de la otredad y del odio»

Las mujeres con voces graves y alopecia, existen, los hombres pequeños y con pechos, existen. Las personas no binarias, existen. No hay salto mortal teórico o discurso de odio que pueda cambiar eso. Dejemos que niños y niñas lo aprendan y con ellos y ellas, lo haga también el mundo. Ser trans no pasa necesariamente por la transición médica. Aprender nuestras formas de estar en el mundo, lo hará mucho más grande y quizá nos acerquemos a la utopía sin género a fuerza de vivirlo con alegría, fluidez y exento de miedos.

LEY INTEGRAL ESTATAL

«Una ley que acabe con la patologización y la psiquitrización como visados para obtener situaciones administrativas como tener un nombre y un género oficiales acordes a nuestra realidad»

Ley Integral Estatal. Las leyes autonómicas difieren entre ellas y crean desigualdades (más) por razón de nacimiento. Casi ninguno de sus protocolos se cumple y no hay organismos que vigilen dicho cumplimiento. Una ley que acabe con la patologización y la psiquitrización como visados para obtener situaciones administrativas como tener un nombre y un género oficiales acordes a nuestra realidad. Una ley que atienda el acceso al empleo. Una ley que intervenga en la educación. Una ley que garantice la igualdad de derechos y oportunidades. Una ley que se tome en serio la violencia que padecemos y ponga herramientas y atenciones a nuestra disposición en caso de necesitarlas.


StopTransfobia-960x367.png

En este epígrafe me gustaría mencionar la incomprensible separación entre mujeres cis y trans para abordar, cuantificar y enfrentar la violencia de género. Que a estas alturas las mujeres trans, cuando la sufrimos, no seamos consideradas víctimas de violencia de género es una deformidad legal ajena a la realidad que nos pone a los pies de los caballos.


DERECHOS Y ACCESOS A ESPACIOS DE CULTURA

Derecho a la representación, derecho a crear nuestras narrativas y difundirlas en igualdad de condiciones que el resto. Acceso a espacios de cultura. La lacra de la otredad solo puede terminar incorporando nuestras realidades al conjunto de las realidades culturales humanas. Sin separaciones, sin especificidades y sobre todo sin injerencias. Hasta que no hayamos contado nuestra propia historia y esta sea asimilada como una más, no estaría de más que se apartasen las manos cisheteronormartivas de las mismas y se limitasen a escuchar, aprender y deleitarse con ellas. Nosotras tenemos derecho a sacar adelante nuestra memoria, creación y cultura, pero vosotros (mundo cisheterosexual) también tenéis derecho a acceder a ello. El intercambio será muy emocionante.

Por el camino se han quedado casuísticas, realidades y necesidades de primer orden, seguro. Estos cuatro puntos expuestos sirven más como demostración de que toda transfobia se basa en la fabulación y en inventar escenarios que nada tienen que ver con nosotras. Necesitamos esto, realidades materiales, lucha de clases, educación y acceso a nuestros derechos como ciudadanas. Después viene el juego, la teoría, la experimentación, la exploración de los límites del género y la sexualidad, todas esas cosas maravillosas que tan monstruosas les parecen a los relatos monolíticos sociopolíticos. Pero no se puede jugar, ni se debe, con el estómago vacío y apartadas del mundo.