Mercedes Pinto, de poeta desterrada por Primo de Rivera a invitada de una fiesta lisérgica

La película Días de viejo color es una extraña pieza de la cinematografía española. Además de abordar el tema de los alucinógenos con cierta normalidad, cuenta con la participación de la poeta Mercedes Pinto.

En 1967, el director Pedro Olea dirigió Días de viejo color, una cinta destinada al público juvenil aparentemente insustancial, que contenía detalles inusuales para el franquismo. En plena Semana Santa, tres amigos deciden desplazarse de Madrid a Torremolinos para disfrutar del buen tiempo, la playa e intentar ligar con las chicas sureñas.

Los jóvenes protagonistas, disfrutando de Torremolinos.

Los jóvenes protagonistas, disfrutando de Torremolinos.

Allí, además de coincidir con un jovencísimo Luis Eduardo Aute que canta canciones existencialistas en francés, los amigos se encontrarán con El Curri, el dueño de un local de moda de la ciudad, que no solo se ha declarado insumiso negándose a incorporarse a la marina, sino que también organiza fiestas con LSD.

Luis Eduardo Aute interpreta a un joven francés que canta canciones existencialistas.

Luis Eduardo Aute interpreta a un joven francés que canta canciones existencialistas.

«¿Te han hablado estos de mi club?», le pregunta El Curri a uno de los protagonistas que responde: «Algo me han contado de un lío de LSD». «¡Ay!, ni me lo recuerdes. Un chalao que se quería tirar por la ventana. Pues sí, hombre, he metido medio millón en un club. Si no me lo cierran, en seis meses, amortizao», concluye El Curri que, como se verá a o largo de la cinta, no tiene pensado dejar de organizar fiestas psicodélicas. Y muy bien que hace, todo sea dicho.

El Curri, el más cool de Torremolinos. Tiene una novia extranjera, es dueño de un club y toma LSD.

El Curri, el más cool de Torremolinos. Tiene una novia extranjera, es dueño de un club y toma LSD.

De hecho, una de las escenas claves de la cinta es una fiesta lisérgica en la que los efectos del ácido están razonablemente bien recreados. Aunque no faltan los detalles chuscos, pues Días de viejo color no deja de ser una producción española de los sesenta más o menos convencional, la confusión, los bucles o los momentos oníricos y evocadores del LSD aparecen con una fidelidad que invita a pensar que, si Pedro Olea, Luis Mamerto López-Tapia y Giménez Rico, director y guionistas respectivamente, no habían probado el ácido, el que se lo contó, se lo transmitió realmente bien.

Es difícil decidirse entre tantos temazos, la verdad.

Es difícil decidirse entre tantos temazos, la verdad.

Ente los detalles más llamativos de esa fiesta lisérgica está la participación de una hierática Massiel que permanece petrificada ante una gramola que emite extraños sonidos, la asistencia de una jovencísima y ye-ye Fernanda Hurtado, la aparición del pintor Manuel Viola que dibuja dos gallos en una pared y la presencia de una mujer de avanzada edad que, durante toda la escena, recita poesías.

Comienza la fiesta lisérgica. A la derecha, Fernanda Hurtado, que recibió a The Beatles cuando vinieron a España.

Comienza la fiesta lisérgica. A la derecha, Fernanda Hurtado, que recibió a The Beatles cuando vinieron a España.

Jugar a las cartas en ácido. Nivel Dios de lo lisérgico.

Jugar a las cartas en ácido. Nivel Dios de lo lisérgico.

Si bien la confusión del momento impide escuchar con claridad la totalidad de los versos, sí que es posible entender algunos de ellos. Por ejemplo «…Es tanto lo que adhirió la gesta de mi vida, / que aquellos que la ignoran / me inspiran compasión…». Una estrofa demasiado bien construida para que un guionista se haya tomado la molestia de escribirla. De hecho, tampoco la mujer que recita los poemas parece una actriz profesional.

No, no es una alucinación. Es Massiel.

No, no es una alucinación. Es Massiel.

El Curri en actitud de «esto no sube».

El Curri en actitud de «esto no sube».

Efectivamente, tras consultar la ficha de la película se comprueba que la mujer que hace de rapsoda no es otra que Mercedes Pinto y que una de los textos que recita en la película es su poema Cumbre:

Tengo un enorme orgullo de todas mis acciones
y venero los pasos que he dado en el camino.

Los admiro uno a uno,
me exalto al recordar,
y todos los daría de volver a empezar…

 Es tanto lo que adhirió la gesta de mi vida,
que aquellos que la ignoran
me inspiran compasión.

Me desconocen —pienso—, mas si me conocieran,
las gentes me darían
hueco en su corazón…

Porque ignoran mi siembra de flores en las rocas;
las fuentes de agua clara que me dio el arenal…
La negación estéril perdió forma en mi mano,
y apagando el infierno
sembré un rubio trigal

Hoy descanso adorando mi recuerdo en las horas…
A las gentes procuro enseñar lo que «es ser…»

No miro más paisajes que el mar de las estrellas,
y no leo más libros que vidas ejemplares:
de Cristo y Mahatma Gandhi…
… de Simón Radowitzki y Sacha Yegulev…

Mercedes Pinto recita sus poemas a los asistentes a la fiesta.

Mercedes Pinto recita sus poemas a los asistentes a la fiesta.

Pero ¿quién es Mercedes Pinto?

Nacida en San Cristóbal de La Laguna, Tenerife, el 12 de octubre de 1883, Mercedes Pinto fue una escritora prolífica y precoz que, a los 14 años, ya había ganado diferentes certámenes de poesía.

Amiga de personalidades como Ortega y Gasset, Unamuno y Carmen de Burgos, durante los años 20 se estableció en Madrid, donde colaboró como reportera y columnista de revistas y periódicos, actividad que compaginaba con la escritura de poesía, novela y conferencias. Entre estas últimas destaca la que pronunció en 1923 en la Universidad Central de Madrid titulada El divorcio como medida higiénica y que le costó una pena de destierro en Bioko, Guinea Ecuatorial, por orden directa del dictador Miguel Primo de Rivera.

Mercedes Pinto, la más moderna de la fiesta, con diferencia.

Mercedes Pinto, la más moderna de la fiesta, con diferencia.

Antes de que se ejecutase la orden, Mercedes, acompañada de su segundo marido y sus hijos, decidió exiliarse del país poniendo rumbo, primero a Lisboa y, a partir de ahí, hacia Uruguay. En la República Oriental, escribió su novela Él, posteriormente adaptada al cine por Luis Buñuel, montó su propia compañía de teatro y y desarrolló labores pedagógicas y culturales que le permitieron conocer a escritores como Rabindranath Tagore, Luigi Pirandello, Pablo Neruda y Alfonsina Storni.

El pintor Manuel Viola.

El pintor Manuel Viola.

Manuel Viola en plena ejecución de su obra.

Manuel Viola en plena ejecución de su obra.

El pintor admirando su creación.

El pintor admirando su creación.

En la década de 1930 vivió en Chile y posteriormente residió en Cuba, hasta establecerse en México en 1943. Durante todo ese tiempo, además de impartir conferencias y dar clases, apoyó a la República Española, ayudó a los exiliados de la Guerra Civil y, posteriormente, también a los judíos que huían de los nazis.

En la década de 1960, Mercedes Pinto viajo en algunas ocasiones a la España franquista para dar conferencias en Santa Cruz de Tenerife o participar en el rodaje de Días de viejo color y El coleccionista de cadáveres de Santos Alcocer. En todo caso, siempre fueron visitas esporádicas. Su residencia estaba en México, ciudad en la que falleció el 21 de octubre de 1976.

CODA:
En 2018, el periodista y escritor Fran G. Matute, recurrió a la película de Pedro Olea para titular la exposición de la que fue comisario en el Museo de la Autonomía de Andalucía. Días de Viejo color. Vestigios de una Andalucía pop (1956-1986) repasaba la efervescencia cultural que vivió Andalucía en ese periodo histórico, a través de diversos materiales. Por ejemplo, fotografías, pinturas, películas, libros, carteles, revistas, fanzines, cómics o discos de vinilo, algunos de los cuales llevaban la firma de Luis Gordillo, Equipo 57, Guillermo Pérez Villalta, Carlos Pérez Siquier, Jorge Rueda, Gonzalo García-Pelayo, Alfonso Grosso y Carlos Pérez Merinero.

MERCEDESPINTO25.jpg
La divina María Martín, que años después sería recuperada por Bigas Luna para Bilbao.

La divina María Martín, que años después sería recuperada por Bigas Luna para Bilbao.

A El Curri ya le ha subido.

A El Curri ya le ha subido.

Todo puede suceder en esta fiesta. Hasta que aparezcan Fernando Arbex y Juan Pardo.

Todo puede suceder en esta fiesta. Hasta que aparezcan Fernando Arbex y Juan Pardo.