¡Manos abajo! Fleetwood Mac, Stevie Nicks y la autodefensa para mujeres


La cantante de la banda participó en un libro de autodefensa para mujeres con un experto en artes marciales. No fue la única mujer estrella del pop fascinada por las artes marciales. ABBA creó escuela

Todos y todas hemos leído sobre la historia oscura de Fleetwood Mac: abuso de drogas, delirio y locuras. Sin embargo, a este alarde de excentricidad de una banda que lo tuvo todo, o casi, hay que sumarle algo menos conocido. A comienzos de los ochenta, la banda mantenía una estrecha relación con Bob Jones, que hacía de matón y guardaespaldas del grupo mientras este grababa su disco Mirage. Jones, que tenía mucha experiencia a la hora de trabajar con estrellas de rock (había acompañado a The Beatles, Joe Cocker, The Rolling Stones o David Bowie, entre otros), se llevaba muy bien con Stevie Nicks, cantante del grupo. El matón le confesó que estaba preparando un libro, concretamente un detallado manual de autodefensa feminista. Nicks, tras hablarlo con él, se ofreció a salir en la portada y aprender algunas de sus técnicas. Las fotos fueron tomadas junto a una piscina.

ABBA Y EL KÁRATE

 Frida en acción

Frida en acción

«ABBA deslumbraron al mundo entero con su famoso show en Polonia en 1976 en el que aparecieron como el perfecto grupo de "kárate pop"»

No había sido la única chica del pop interesada por las artes marciales. La imagen de ABBA, con sus impecables quimonos blancos que lucieron en muchos shows, se debía a Anni-Frid Synni Lyngstad (más conocida como Frida), cantante del grupo. ABBA deslumbraron al mundo entero con su famoso show en Polonia en 1976 en el que aparecieron como el perfecto grupo de «kárate pop». Las autodefensa para mujeres se había puesto de moda a comienzos de los setenta al calor de la llamada «Segunda Ola» feminista. Muchas veces, sin embargo, eran hombres quienes impartían las clases ante la falta de profesoras expertas en artes marciales que fuesen, además, feministas. Activistas estadounidenses recibieron lecciones. Numerosas asociaciones y grupos feministas comenzaron a editar manuales o impartir clases. Incluso la policía ofreció algunos cursos.

¡MANOS ABAJO!

El libro salió publicado en 1983 bajo el título de Hands Off!: A Unique New System of Self Defence Against Assault for the Women of Today. Sorprendentemente, Nicks demuestra una agilidad propia de una luchadora, aunque la vestimenta no sea la adecuada. Por entonces, vivía lo que llamó «los años de la cocaína», un descenso al abismo de las drogas. Tenía el tabique nasal destrozado. Años más tarde, ya recuperada, Nicks cargó con toda clase de rumores, algunos muy sórdidos, sobre su adicción. Tenía dinero para arreglárselo, pero pensó que le cambiaría la voz y no lo hizo. Sufría mucho dolor. Pero más niveles de locura llegarían cuando le recetaron un potente antidepresivo llamado Klonopin, un auténtico agente devastador, que le provocó profundas depresiones.

La imagen, igualmente, dio la vuelta al mundo y salió en otras revistas, como Australasian Fighting Arts o Blackbelt, así como en la televisión australiana. El libro comienza con una advertencia para las practicantes:

«The laws relating to assault permit one to legally defend oneself against attack from another person, using only the minimum amount of necessary force. Use of excessive force may lead to charges against the defender. Some of the techniques in this book may cause serious injury and even death if applied with undue force. No responsibility can be taken by the publishers or author for injuries resulting from employment of these techniques»

Es posible que, junto a una Nicks amazona, otro episodio de su vida sea igual de desconocido y sorprendente: a finales de 2004, comenzó a visitar centros médicos del Ejército y la Marina en Washington D. C. Nicks, conmovida por la visión de los heridos de guerra, les regaló objetos a cada soldado para levantarles el ánimo. Así que compró cientos de iPod Nano y los cargó con música, artistas y listas de reproducción seleccionadas a mano por ella, y que luego autografió.