«La ceremonia de los Sábado Negro»: Black Sabbath en España

El País describió la primera visita de Black Sabbath a España, concretamente a Madrid en 1983, como «La ceremonia de los Sábado Negro», relacionándolos con satanismo y violencia oscura: «La noche del pasado miércoles se celebró la gran misa jevi de este verano. Ocho mil espectadores se desparramaron cómodamente por el césped del Román Valero para asistir a la ceremonia de los Sábado Negro. Tres grupos, tres, ocuparon la escena durante casi cuatro horas metiendo la bronca más ruidosa que los oídos madrileños recuerdan». Madrid no fue la única visita de una banda que, posiblemente, llegó en su peor momento con un cantante, el ex Deep Purple Ian Gillan, que años después reconoció no haber estado a la altura y que realizó una penosa actuación: «Fui el peor cantante de la historia de Black Sabbath. Era incompatible con la música que habían hecho. No vestía cuero. No era de esa imagen… Creo que los fans de Black Sabbath debían estar confusos». Y tanto...

 Black Sabbath con Gillan al frente

Black Sabbath con Gillan al frente

 Imágenes de la gira de Black Sabbath de 1983

Imágenes de la gira de Black Sabbath de 1983

La revista especializada Sounds no dudó en definir la incorporación de Gillan como una «porquería», resaltando que parecía ser incapaz de cantar la versioneada «Smoke on the water» y mucho menos el material de Black Sabbath, sobre todo «War pigs», que jamás había sonado tan atroz. Su imagen no encajaba con el omnipresente negro del resto y daba muestras de no saber las letras, recurriendo a un panel colocado nada discretamente en uno de sus monitores y que, al rodearse de humo, le impedía poder leerlo, por lo que cada cierto tiempo se agachaba a echar un vistazo.

«Gillan exhibe tantos michelines en la cadera como en la garganta. Oírle cantar produce pena; verle moverse, carcajadas»

Todos los críticos coincidieron en el triste espectáculo, pero quizás fue el ABC, en su crónica del 16 de septiembre, firmada por Tomás Cuesta, el más duro de todos: «Black Sabbath de rebajas. La huida es hacia atrás, hacia una historia de cartón apolilllado. No falta detalle: pedruscos, dólmenes, cuatro bestias peludas berreando bajo la luna [...] Lentos de reflejos, como si alguien les hubiera atornillado [...] Todo es teatralidad, tramoya y decorado. Detrás no hay casi nada, si acaso un pellizco de nostalgia [...] Gillan exhibe tantos michelines en la cadera como en la garganta. Oírle cantar produce pena; verle moverse, carcajadas».

 Entrada de Black Sabbath para la Monumental de Barcelona

Entrada de Black Sabbath para la Monumental de Barcelona

Las fechas de aquella primera visita de Black Sabbath a España fueron:

13.09.83: Barcelona, Plaza de Toros Monumental

14.09.83: Madrid, Estadio Román Valero

15.09.83: San Sebastián, Velódromo Anoeta

«Esta noche, en la plaza de toros Monumental de Barcelona, se celebra un importante festival de heavy rock con la participación de los grupos británicos Black Sabbath, Girlschool y Diamond Head. El plato fuerte del concierto es Black Sabbath un grupo formado en Birmingham en 1969 y cuya popularidad nació de su personal estilo escénico, en el que a un rock contundente sumaban una dedicación hacia lo oculto, satánico y misterioso [...] Hasta mitad de la década pasada gozaron de buena reputación y editaron unos cuantos elepés más que dignos, pero luego pasaron por diversas crisis [...] Cuando ya nadie se acordaba de Black Sabbath, el grupo ha resurgido amparado en esa fiebre por el heavy rock aparecido en los últimos tiempos [...] Larga gira europea como apoyo al lanzamiento de un nuevo elepé titulado Born again».

 El Periódico de Cataluña

 Black Sabbath,  Born again  (1983)

Black Sabbath, Born again (1983)

La banda estuvo a punto de visitar España una década antes, justo en sus inicios y de la mano del empresario y promotor de rock Gay Mercader, quien en 2003 para El Mundo recordó las peripecias para traerlos de esta manera: «Hablando con un colega que se dedicaba a organizar conciertos de conjuntos españoles, se me ocurrió traer yo a alguna banda inglesa. Así que contacté con managers en Londres y me ofrecieron a Hendrix y a los Who por 2.000 libras esterlinas cada uno, que era mucha pasta... Decliné la oferta, pero conservé el contacto. Al principio, pensaba contratar solo a grupos radicales, que era como llamábamos entonces a los que tomaban ácido: Pink Floyd, Soft Machine, Incredible String Band... Conseguí financiación y quise debutar con Black Sabbath, con tan mala suerte que se pusieron enfermos dos del grupo, el concierto nunca se celebró y yo quedé como un fantasma».

Durante aquella, su primera, gira española, los teloneros fueron los veteranos Diamond Head y Girlschool, habituales en las giras de bandas de la época, como Motorhead y, posteriormente, Metallica, ambos pioneros del New Wave of British Heavy Metal. El set list fue el siguiente:

 Supertzar-Children Of The Grave

Hot Line

War Pigs

Born Again

Supernaut-Drum Solo

Rock & Roll Doctor

Disturbing The Priest

Keep It Warm

Iron Man

The Dark-Zero The Hero-Guitar Solo

Digital Bitch

Black Sabbath

Smoke On The Water

Paranoid & Heaven and Hell (reprise)

 

«Comprobaron los habituales malos modos de la policía española. Un agente golpeó a un roadie que salió en defensa del grupo y hubo porrazos para todos. Acabaron en comisaría y, a la mañana siguiente, tras pasar por el juzgado, fueron puestos en libertad»

Las fotografías que publicó la revista satírica y macarra Sal y Pimienta (número 208, correspondiente al 21 de septiembre) son una verdadera joya. Corresponden al show de Barcelona y vemos a una turba de fans que, en primera fila, enarbolan cruces. El redactor afirmó que «hay que estar muy majara —o muy colocado— para aguantar la movida de Black Sabbath sin enloquecer. Suerte de la cerveza y los porros». Algunos fans están absolutamente drogados y entregados a la banda. También se ve a gente intentando colarse.

Al terminar el concierto, se produjeron algunos incidentes con la policía, pero la nota más sorprendente fue la protagonizada horas después por varios miembros de la banda, que se fueron a cenar a un restaurante. Gillan, tras su lamentable show, comenzó a vacilar a un camarero, amenazándolo con quemarle las nalgas. Intentaron calmar al cantante, pero fue imposible. Cuando decidieron abandonar el local, ya habían avisado a la policía, que se personó justo cuando empezaron a pelearse su bajista Geezer Butler con Clark, miembro del equipo que acompañaba al grupo. Ambos, bastante borrachos, se lanzaron hacia un coche de policía al confundirlo con un taxi. Comprobaron los habituales malos modos de la policía española. Un agente golpeó a un roadie que salió en defensa del grupo y hubo porrazos para todos. Acabaron en comisaría y, a la mañana siguiente, tras pasar por el juzgado, fueron puestos en libertad.