El anarquista que atentó contra el meridiano de Greenwich

La explosión no acabó con su vida de inmediato. A duras penas logró avanzar unos metros hasta desplomarse. Tenía el cuerpo destrozado: había perdido su mano izquierda y el estómago estaba reventado. Los primeros en encontrarlo fueron unos niños. Luego, cuando llegó la policía, por mucho que lo intentaron, nadie logró arrancarle una confesión del motivo del atentado. Murió al poco de llegar al hospital de Seaman. Fue el 15 de febrero de 1894, cuando caía la tarde, y después de que el anarquista Martial Bourdin, un francés de veintiséis años, dejase su habitación de Fitzroy street, Londres, para llegar hasta el Real Observatorio de Greenwich, en el parque Greenwich.

El Real Observatorio de Greenwich instantes después del atentado, según los artistas Rod Dickinson y Tom McCarthy

El Real Observatorio de Greenwich instantes después del atentado, según los artistas Rod Dickinson y Tom McCarthy

Era la época de los grandes atentados anarquistas que sobre todo asolaban Francia y Rusia, aunque toda Europa vivía bajo el miedo a las «máquinas infernales» que dinamitaban casi cada semana. Bourdin era una incógnita. En su chaqueta se le encontró una elevada suma de dinero, lo que hizo sospechar a los agentes que, tras la acción, pretendía abandonar el país. El atentado desató una feroz represión contra los anarquistas ingleses, que casi no conocían el terrorismo. El club Autonomía fue registrado en un intento de las autoridades por trazar una conexión entre los temidos anarquistas franceses de la propaganda por el hecho y los ingleses.

Ilustración que muestra el momento posterior del atentado. Bourdin, de rodillas y herido y, tras él, un agente de policía

Ilustración que muestra el momento posterior del atentado. Bourdin, de rodillas y herido y, tras él, un agente de policía

Poco después, el atentado sirvió de inspiración para Joseph Conrad y su novela El agente secreto, en la que Bourdin es Adolf Verloc, quien es instigado por los rusos para destruir el Real Observatorio. Al igual que Bourdin, Verloc no logra su objetivo y muere a causa de la explosión.

La noticia en un periódico de la época. Secuencia del atentado: la habitación de Bourdin y los alrededores del Real Observatorio

La noticia en un periódico de la época. Secuencia del atentado: la habitación de Bourdin y los alrededores del Real Observatorio

Sin embargo, la pregunta que todo el mundo se hacía era otra: ¿Por qué había atentado contra el Real Observatorio? El objetivo no había sido un teatro, una comisaría o un café burgués, que una y otra vez estaban siendo atacados por los anarquistas, sino una institución científica. Entonces, ¿cuál era la razón? Bourdin atentó contra el centro del mundo, su meridiano cero, el exacto meridiano base o primer meridiano. Alrededor de aquellas fechas, Greenwich era tomado como una manera de medir el mundo, de establecer sus coordenadas. Teóricamente, la tierra se movía según su meridiano, y el 15 de febrero de 1894, cuando abandonó su habitación para llevar a cabo el plan criminal, se dirigía al centro del mundo, a su mismo corazón, a la línea que iba de norte a sur y que lo atravesaba.

Su exactitud en la fecha resultó pasmosa: ese mismo año, el meridiano fue adoptado como referencia en una conferencia internacional celebrada en Washington y a la que asistieron delegados de veinticinco países. Entre los acuerdos que se adoptaron estaba el considerar el meridiano que atravesaba el Real Observatorio como el meridiano inicial. Es decir, el centro del mundo.

El meridiano de Greenwich de Londres

El meridiano de Greenwich de Londres

Sin embargo, Bourdin erró en sus cálculos, aunque su equivocación es comprensible: por entonces no existía el GPS. Actualmente sabemos que existe un desplazamiento del meridiano, quedando situado unos cien metros al este del meridiano de Greenwich del Observatorio. Casi el centro del mundo.