Charles Manson tiene un regalo para ti

Manson aseguraba poder comunicarse «psíquicamente» con aquellos a los que regalaba macabros fetiches de papel o hilo, extrañas arañas o perturbadores escorpiones que ahora se venden a precio de oro como estupendos regalos navideños

«Este podría ser un gran regalo de navidad para algún fan de Manson o para aquellos que amen los crímenes reales», afirma una tienda online. El precio, desorbitado, varios miles de euros, aunque el fetiche en cuestión de bastante «grima»: una enorme y peluda araña, un gran escorpión o un collar con el símbolo de la paz como vestigio de aquellos veranos del amor en que Charles Manson, entonces un joven que probaba fortuna como cantante, gastaba sus días en cualquiera de los locales hip de Haight Ashbury, en San Francisco. Eso fue antes de los sucesos que lo harían fatalmente famoso. Los crímenes de su clan, el Valle de la Muerte. Sharon Tate.

 Manson en 2016. Fotografía: Manson Direct

Manson en 2016. Fotografía: Manson Direct

James Frazer, en su clásico La Rama Dorada, narra las creencias en la transferencia del mal a otras personas por medio de objetos: «En Mizarpur, una forma de transferir la enfermedad es llenar una olla con flores y arroz, y enterrarla en un sendero debajo de una piedra lisa. Se cree que cualquier personas que pise esto contrae la enfermedad». Luego se suceden los ejemplos para toda clase de padecimientos y males. Los objetos portan el Mal, pero pueden trasmitírselo a alguien, afirma el investigador.

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«No solamente eran presentes, sino que aseguraba que por medio de aquellas arañas o escorpiones podía contactar psíquicamente con él, y hasta enviarle órdenes. Más aún si se colocaba el objeto sobre la ropa o lo llevaba colgado a la chaqueta»

Su reciente muerte ha disparado el precio de estos macabros objetos, ya convertidos en regalos post mortem de uno de los personajes más polémicos y «malvados» del siglo XX. Aunque es complicado probar su autenticidad, las numerosas webs que venden sus creaciones hacen su agosto ahora que llega la navidad. El comienzo de estos extraños objetos se remonta al mismo instante de su confinamiento. Manson solía mantener regulares visitas con fans, antiguos colaboradores suyos, estrellas del rock o del cine a los que entregó alguno de estos fetiches de tela o hilo. No solamente eran presentes, sino que aseguraba que por medio de aquellas arañas o escorpiones podía contactar psíquicamente con él, y hasta enviarle órdenes. Más aún si se colocaba el objeto sobre la ropa o lo llevaba colgado a la chaqueta.

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Manson, tal y como afirmó en varias entrevistas y documentales, decía poseer poderes sobrenaturales. Cambiaba de forma a su antojo, adoptando en secreto las formas animales del tigre o la araña. Retaba a sus carceleros a cualquier cosa, asegurando que era imposible mantenerlo cautivo, porque en realidad «podía ser libre». Al igual que los antiguos líderes de cualquier clan criminal que se precie, Manson podía seguir controlándolo todo aun entre rejas. Sus confesiones acerca de sus supuestas capacidades mágicas llegaban tras declaraciones en las que parecía estar más que cuerdo, un hombre convertido en azote de la prensa y el capitalismo, para luego levantarse como un rayo, fijar los ojos en el entrevistador hasta hacerlo temblar, moverse de un lado a otro, y hablar de sus escorpiones y arañas negros y rojos. Esos mismos que enviaba fuera, a la vida en una sociedad que no le había perdonado ser la personificación del final del sueño hippie. Precisamente los mismos fetiches y juguetes que ahora se venden a precio de oro.