Cuando los niños y adolescentes españoles vivimos las aventuras de un ladrón anarquista

Durante años, la exitosa serie manga Lupin III revivió el espíritu de Arsenio Lupin y Marius Jacob, el famoso anarquista al frente de los Trabajadores de la Noche

La fiesta duró hasta bien entrada la noche. En un momento dado, Alexandre Marius Jacob se ausentó, se echó en su cama e inyectó una dosis letal de morfina. Falleció sin tristeza alguna sino con «la sonrisa en los labios y la paz en el corazón», como confesó en una nota que encontraron sus amigos. Además, la carta terminaba diciendo: «Dejo aquí dos litros de vino rosado. Brinden a mi salud». Era el año 1954, tenía 75 años y había sido uno de los ladrones anarquistas más legendarios al frente del grupo ilegalista Los Trabajadores de la Noche, que sembraron el terror en Francia décadas antes.

Alexandre Marius Jacob, abajo a la derecha, junto al resto de su banda. Fotografías: Alphonse Bertillon

Alexandre Marius Jacob, abajo a la derecha, junto al resto de su banda. Fotografías: Alphonse Bertillon

Marius Jacob pronto se hizo todo un experto en reventar cajas fuertes. También atracaba por medio de una especie de butrón, pero practicado desde el techo del piso inferior tras comprobar que los propietarios habían salido. Entre 1900 y 1903, operando con grupos de dos a cuatro personas, Jacob efectuó más de 150 robos en París, provincias circundantes e incluso el extranjero. No hubo nunca daños personales, lo que generó muchas simpatías populares, a pesar de ser representado como una feroz «bestia» por la prensa. Pero el tiempo pasaba y comenzó a acusar cansancio. Un día, mientras intentaba convencer a un obrero de que se uniera al anarquismo, Jacob recibió una respuesta significativa: «¿Y mi jubilación?». Cayó ese mismo año de 1903, antes de la siguiente oleada anarquista capitaneada por la banda Bonnot y en medio de un clima de feroz antiapachismo patrocinado por las autoridades francesas. Se salvó de la guillotina. Francia vivía intensos debates sobre su posible supresión, que se reanudó fatalmente en 1909. Al terminar su condena y tras sufrir una severa depresión, durante los años veinte se reincorporó al anarquismo.

Herramientas e instrumentos para el robo incautados por la policía a los Trabajadores de la Noche (La Vie Illustrée, marzo 1905)

Herramientas e instrumentos para el robo incautados por la policía a los Trabajadores de la Noche (La Vie Illustrée, marzo 1905)

Detención de Marius Jacob (La Vie Illustrée, marzo de 1905)

En 1929 le presentaron a Louis Lecoin, director del periódico Libertaire. Se hicieron muy amigos y juntos lucharon para evitar la extradición de Durruti, que supondría su ejecución. En 1936, tras la Guerra Civil y el estallido de la revolución social, viajó a Barcelona, pero ya era mayor y sintió que aquel no era su lugar. Regresó y llevó una vida tranquila, siempre a la sombra de lo que fue.

Lo cierto es que Francia no solo le recuerda por eso, sino porque él fue Arsenio Lupin, el famoso personaje del novelista Maurice Leblanc, el villano de comienzos de siglo y antecesor del gran Fantmas que vio la luz por vez primera en 1907 e, inmediatamente, le declaró la guerra al pulcro y meticuloso Sherlock Holmes.

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Arsene Lupin

Arsene Lupin

EL LADRÓN LLEGA A ESPAÑA

«Siempre iba armado con su pistola Walter P38. Robaba y cortejaba a mujeres, como a su compinche ladrona Fujiko Mine, otra atractiva ladrona»

Todos los niños y adolescentes españoles, a comienzos de los ochenta, sin saberlo revivieron al legendario anarquista por medio de una exitosa serie de animación, Lupin III, en la que un crápula, dandy y escurridizo ladrón mantenía en vilo a los espectadores. Siempre iba armado con su pistola Walter P38. Robaba y cortejaba a mujeres, como a su compinche ladrona Fujiko Mine, otra atractiva ladrona, cuya obsesión provenía de la revista de humor estadounidense MAD, que influenció a su creador. Sus frases, en ocasiones, resultaban chocantes y duras: «Mis amigos ya han matado a más hombres de los que tú puedes contar con las manos», lo que posiblemente motivó que Tele 5, a comienzos de los noventa, cuando la proyectó, practicase la censura.

Lupin III

Lupin III

Japón revivió a Lupin gracias a la maestría de Kazuhiko Kato, quien en agosto de 1967 estrenó la historia publicándola en Weekly Manga Action, una revista manga. Para ello, se inventó una curiosa genealogía: su Lupin sería el nieto del original Arsenio Lupin. El salto temporal lo salvó incluyendo el «III». Cuatro años más tarde comenzó la serie de televisión que años más tarde vimos en España y que estaba dirigida por Masaaki Osumi, Hayao Miyazaki e Isao Takahata. Fue un rotundo éxito del que se rodaron películas como El castillo de Cagliostro, que también tuvo una gran acogida en nuestro país y cuyo director era Hayao Miyazaki.

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Divertido, casi un obseso sexual, fanfarrón. Así era Lupin III, que conservaba la sombra lejana de los anarquistas ilegalistas que casi dominaron Francia. Porque Lupin III era como decir el tercer asalto del anarquista Jacob. O el último. En su tumba se lee: «Marius Alexandre Jacob peut être Arsène Lupin» («A. M. J. pudo ser Arsenio Lupin»).

Tumba de Jacob. Se lee: «Marius Alexandre Jacob peut être Arsène Lupin»

Tumba de Jacob. Se lee: «Marius Alexandre Jacob peut être Arsène Lupin»