«¡MAGA, Vade Retro!»: los aquelarres contra Trump

En 2017, un pequeño grupo de activistas se reunió frente a la Torre Trump en Nueva York para lanzar un hechizo de "resistencia mágica" contra el presidente Trump. Casi diez años después, los presagios son funestos.


«El interés de los estadounidenses por los hechizos crece a medida que aumenta la inestabilidad y se desploma la confianza en el gobierno», anunció un artículo The Atlantic en marzo de 2020. Desde entonces, el esoterismo se ha puesto de moda y, ante la amenaza de una nueva recesión, comienzan a aflorar nuevos modelos de negocio entre los usuarios de Etsy.com: limpiezas de aura y remedios contra la resaca que «ajustan la vibración del alcohol para que no agregue densidad adicional y 'peso' energético a tu aura». La astrología también ha resurgido con fuerza, al igual que la quiromancia y las lecturas del Tarot. Incluso el actual presidente, Donald Trump, acusa a la oposición de liderar una "caza de brujas" para malograr su segundo mandato. Y razones no le faltan.

Kate Doucette forma parte del colectivo conocido como #MagicResistance, un aquelarre online que se convoca una vez al mes desde la investidura de Donald Trump en 2017 con un único objetivo: realizar un hechizo para "atar" al presidente de los Estados Unidos. Inspirándose en prácticas neopaganas y ocultistas contemporáneas, utilizan las redes sociales para canalizar su energía y limitar el poder de Trump, «para que fracase por completo y no haga más daño». La mayoría, como la propia Doucette, realizan el conjuro a solas desde sus casas, comunicándose con otros activistas por Facebook Messenger durante cada ritual mensual, programado para coincidir con la luna menguante, e intercambiando fotografías de sus altares caseros. Otros, como la cabecilla de #MagicResistance NYC, conocida como Katherine Gojira, prefieren hacerlo frente al templo simbólico de su enemigo declarado: la Torre Trump.

Ya no se trata de pegarle un puñetazo a un nazi en la cara, sino de atarlo, quitarle el megáfono y destrozarle el teléfono para que no pueda tuitear

Lanzar hechizos como forma de protesta política puede sonar extraño, pero los tiempos desesperados exigen medidas mágicas… y ciertos elementos simbólicos: una vela negra, una blanca y una vela naranja más corta para representar a Trump. Si lo prefieres puedes reemplazarla por zanahorias baby o incluso una bolsa de Cheetos. ¿Qué si funciona el ritual? En realidad eso es lo menos importante. Para Hughes, la magia es tan solo una herramienta más: «Muchos nos sentimos abrumados por la avalancha de ataques a las libertades civiles, a los inmigrantes y al medio ambiente. Y del mismo modo que escribimos a nuestros congresistas, recogemos firmas o nos manifestamos, los hechizos son nuestra forma de intentar recuperar el poder y la dignidad que nos han arrebatado».

Lo cierto es que la magia como forma de protesta no es algo nuevo, pero ha transcurrido más de medio siglo desde que el poeta Allen Ginsberg y sus amigos hippies organizaron un exorcismo multitudinario para hacer levitar el Pentágono en 1967. Al año siguiente, las guerrilleras feministas de W.I.T.C.H. (Women’s International Terrorist Conspiracy from Hell) lanzaron su conjuro sobre Wall Street y al día siguiente se desplomó la Bolsa. En el caso de Doucette, el interés por lo oculto le viene de antaño, cuando siendo una niña escuchaba a su abuela materna hablar de las viejas tradiciones que sus antepasados trajeron consigo desde la Vieja Europa. Durante sus años universitarios intentó saciar su curiosidad al respecto leyendo a Margaret Murray o asistiendo a unas jornadas sobre brujería celebradas en el campus, pero no había vuelto a sentir «la llamada» hasta que conoció a otras mujeres como ella en un foro de internet. La idea de rodearse de sus iguales y formar parte de una comunidad inclusiva y acogedora, resultaba reconfortante, y le ayudó a superar su frustración ante la victoria de Trump y el ascenso de QAnon y MAGA.

«Además de la Wicca, practico el activismo —añade Doucette— Y #ResistenciaMágica me ofreció la oportunidad de dedicarme a ambas cosas». La pertenencia al grupo refuerza el sentido de comunidad y los lazos identitarios de una forma muy similar a como lo haría un servicio religioso dominical más tradicional. Al mismo tiempo, su naturaleza viral no solo facilita la captación de nuevas acólitas por internet, sino que permite reimaginar cada hechizo para adaptarlo a sus propias necesidades. En la práctica, satisface el deseo de meditar en solitario o de establecer vínculos a distancia con otros activistas que quizá no tengan aliados cercanos, por lo que, independientemente de si la organización tiene elementos sobrenaturales, ya sean religiosos o mágicos, sus integrantes han construido con ella un espacio más habitable para contrarrestar la sensación de indefensión e impotencia.

En un contexto actual en el que razón y la lógica parecen inútiles, el debate público adquiere tintes surrealistas y la ciudadanía ya no puede confiar en que sus voces serán escuchadas, sus votos contados y su sentido de la realidad compartido, Donald Trump se declara víctima de una “caza de brujas”. Lo que no deja de resultar irónico, si tenemos en cuenta que su argumentario político parece modelado a imagen y semejanza de los testimonios de aquellos puritanos de Salem que, en el siglo XVII, bastaron para detener y encarcelar a más de ciento cincuenta personas.

ILUSTRACIÓN DE Chris Riddell PARA THE GUARDIAN (AGOSTO, 2023).

«Los hechizos son nuestra forma de intentar recuperar el poder y la dignidad que nos han arrebatado»

«No creo que vaya al Cielo», declaró Trump recientemente, aunque mantiene que ha hecho más por la religión que cualquier otro presidente en la historia de EEUU. A la orilla del ⁠Pacífico una docena de brujos con ⁠coloridos atuendos se reúnen cada año para beber brebajes alucinógenos derivados de plantas autóctonas, como la ayahuasca y el cactus de San Pedro, que se cree les otorgan el poder de predecir el futuro. Y a pesar de que sus predicciones anuales han tenido resultados desiguales, una de sus profecías para 2026 ya se ha hecho realidad: «En 2026, vemos derrotado al señor Nicolás Maduro, y va salir huyendo de Venezuela», dijo el chamán Juan de Dios García, luciendo un poncho azul, sombrero negro y collar de semillas rojo y negro, en la playa de Agua Dulce del distrito Chorrillos, en Lima (Perú), mientras agitaban flores, antorchas y cruzaban espadas de metal sobre las fotografías de los líderes para sus predicciones. «Estados Unidos que se prepare porque va caer enfermo de gravedad el señor Donald Trump», proclamaron más tarde, lo que sumado a los rumores acerca de su precario estado de salud cobra visos de profecía a corto plazo.

«el que pueda hacer, que haga».

GUERRA MÁGICA. EL BATALLÓN MÁGICO QUE COMBATIÓ A HITLER

DION FORTUNE

Edición de David Bizarro

Durante la Segunda Guerra Mundial, mientras una parte de Londres estaba en llamas por los bombardeos alemanes, la célebre ocultista británica y pionera de la brujería moderna Dion Fortune, al frente de su sociedad secreta Fraternidad de la Luz Interior, declaró la guerra mágica a Hitler y los nazis. A través de meditaciones guiadas creó una Sexta Columna con el objetivo de combatir a los «magos negros» del Reich, expertos en propaganda de masas.

Los protagonistas de la «batalla mágica de Inglaterra», como se la conoció, fueron magos y magas que se enfrentaron al totalitarismo, visualizando rayos mortíferos mediante «telepatía antinazi» o patrullando las costas inglesas y las aguas del Báltico como «presencias angelicales» ataviadas con túnicas rojas y armadas con espadas de fuego, «una enorme forma oscura por las costas y de norte a sur y de este a oeste, y viceversa, vigilando para que nada extraño pueda moverse sin ser detectado».