Los pistoleros de la Puerta del Sol

Iba de la calle Montera hasta la calle Alcalá, justo al comenzar la Puerta del Sol de Madrid. La llamaban la «Acera Roja», un lugar habitual para que los anarquistas, socialistas y comunistas vendieran su prensa y se reunieran. También, según la prensa y la policía, podías contratar a un pistolero.

Militantes de izquierdas vendiendo prensa obrera en la Puerta del Sol

Militantes de izquierdas vendiendo prensa obrera en la Puerta del Sol

Con frecuencia, al aparecer estudiantes falangistas vendiendo su periódico, escoltados por escuadras armadas del SEU, se producían graves enfrentamientos, como el 11 de enero de 1934, cuando voceadores y pistoleros del periódico de La Falange se enfrentaron a varios anarquistas. Entre los obreros la sorpresa fue tremenda cuando, junto a los voceadores, vieron aparecer al mismísimo Primo de Rivera.

Noticia de los enfrentamientos publicada en La Libertad (12 de enero de 1934)

Noticia de los enfrentamientos publicada en La Libertad (12 de enero de 1934)

«Ayer, a las siete y media de la noche, en la Puerta del Sol —afirmó el periódico La Libertad del día siguiente a los hechos—, un grupo de individuos voceaban el semanario F. E. (Falange Española). Detrás de los vendedores marchaba, protegiéndolos, otro grupo de jóvenes elegantemente vestidos. Al llegar los vendedores a la esquina de la calle de la Montera se encontró con un grupo de obreros que estaban estacionados en aquel lugar. Uno de los obreros, al darse  cuenta de que entre el grupo figuraba el diputado a las Cortes don Juan Antonio Primo de Rivera, pronunció una frase ofensiva. Con este motivo discutieron los que formaban ambos grupos y se produjo una verdadera batalla, acometiéndose con palos. Del Ministerio de la Gobernación acudió un carro de asalto, que disolvió los grupos,  practicando numerosas detenciones».

El asesinato en el periódico La Luz (12 de enero de 1934)

El asesinato en el periódico La Luz (12 de enero de 1934)

Uno de los estudiantes ultraderechistas, Francisco de Paula Sampol, murió en los enfrentamientos. Dos jóvenes de catorce y diecisiete años, afiliados a las Juventudes Socialistas, fueron detenidos por un soldado que vio como huían del lugar y los persiguió.

Incidentes en cabarets entre anarquistas y fascistas (La Libertad, 12 de enero de 1934)

Incidentes en cabarets entre anarquistas y fascistas (La Libertad, 12 de enero de 1934)

La situación era convulsa e inestable. Los sindicatos habían sido clausurados y era constante el avance de la ultraderecha. Las elecciones del año anterior, en las que CNT pidió la abstención, había confirmado el retroceso de la izquierda. La matanza de anarquistas durante los sucesos de Casas Viejas fue el ejemplo claro de que existía una guerra social. Armarse parecía inevitable. Los falangistas lo hacían. Vender prensa podía costarte la vida.

Un año antes, la revista Crónica publicó una serie de artículos titulados «Detective en España», firmados por un enigmático «Agente Z. 22», posiblemente un policía retirado o un periodista haciéndose pasar por agente de policía.

Reportaje de Crónica sobre el pistolerismo en la Puerta del Sol (18 de agosto de 1933)

Reportaje de Crónica sobre el pistolerismo en la Puerta del Sol (18 de agosto de 1933)

El 18 de agosto de 1933 narró las aventuras y desventuras del polvorín de la Puerta del Sol, concretamente de su «Acera Roja», donde según el redactor abundaban los pistoleros anarquistas. «El pistolero es, por lo general, hombre excesivamente joven que pertenece a las agrupaciones anarcosindicalistas y que actúa inducido por anarquistas viejos. Muchachos de diecisiete a dieciocho años, sin experiencia, influidos por anarquistas que admiten el atentado contra la vida. Van a los atracos como podían ir al cine con la novia. Son peligrosos y casi siempre cobardes. Peligrosos, porque van tan bien armados como nosotros los policías, y cuando se ven descubiertos por efectos del nerviosismo natural, disparan a veces sin darse cuenta de contra quién lo hacen. Cobardes, porque nunca dan la cara, limitándose a disparar —cuando es contra compañeros— a traición, y cuando es contra nosotros, mientras huyen».

Segunda página del reportaje de Crónica sobre el pistolerismo en la Puerta del Sol (18 de agosto de 1933)

Segunda página del reportaje de Crónica sobre el pistolerismo en la Puerta del Sol (18 de agosto de 1933)

Sobre los frecuentes atracos, el «Agente Z. 22» lo explicaba de esta manera: «Los atracos se organizan en grupos, reuniéndose cuatro o cinco individuos, de los cuales solo uno es de cierta edad. Este anarquista viejo es el más valiente, el que incita a los jóvenes a disparar y el que dirige el atraco […]. También existe entre ellos el intercambio de pistoleros de distintas regiones. Por ejemplo, hace falta realizar un atraco en Madrid. La organización de Valencia o Barcelona remite tres o cuatro de sus afiliados, que, en contacto con uno de aquí, dan el golpe, saliendo inmediatamente de Madrid para burlar la persecución de la Policía».

Los libertarios se reunían como podían, siempre bajo la persecución policial y la amenaza de la aparición de falangistas armados. Lo hacían, según Crónica, «clandestinamente, en tabernas y bares, o en sitios apartados, celebran sus conciliábulos. Y en pleno Madrid, en lo que llamamos nosotros la “Acera Roja” de la Puerta del Sol, entre Carmen y Montera, tienen su Bolsa de Contratación. La plaza de Santa Ana y la del Progreso son también sitios donde los anarquistas suelen citarse. A muchos les extrañará que sabiendo nosotros esto no procedamos a su detención. Explicaré por qué no se hace. En primer lugar, el pistolero es un elemento difícil de exterminar como no sea con sus propias armas, solo al que se le ha cogido realizando un atraco o un atentado se le puede condenar a bastantes años de presidio para que quede anulado. Y como de lo que se trata es de evitar sus fechorías, y si los detenemos cuando no cometen delito, solo corresponde una pequeña reclusión si llevan armas, o una quincena si no las llevan, no es solución esto de “cazarlos” cada día. Además, que nunca “cantan” como no sea maltratándolos, y como esto ahora no se puede hacer, no hay otro medio que el de cogerlos en plena faena, para lo cual es preciso andar a tiros con ellos».