Los increíbles dibujos de Francis Picabia que André Breton olvidó en un cajón


En 1923 Picabia envió a Breton un paquete con varios impresionantes dibujos destinados a ser portadas de una revista surrealista. Jamás se publicaron y fueron olvidados durante décadas

El destino a veces es caprichoso. En este caso, un hallazgo dio con las obras inéditas que estaban destinadas a engalanar la principal revista del surrealismo parisino, pero que por razones que se nos escapan acabaron olvidadas y sin que nadie se diera cuenta de su existencia durante décadas.

 Francis Picabia

Francis Picabia

La estancia en Barcelona de Francis Picabia, protodadaísta y uno de los principales artistas del siglo XX, no fue lo que se supone que debería para alguien como él, que unos años antes había protagonizado uno de los momentos estelares del arte contemporáneo: en 1913 viajó y se estableció un tiempo en Nueva York, donde en compañía de Duchamp logró escandalizar y sacudir a los críticos durante la primera gran exposición de arte moderno en el Armory Show.

Picabia tenía raíces españolas, concretamente por vía paterna, ya que descendía de una familia que llegó a Cuba procedente de Galicia; su madre era vascofrancesa. En 1916, mientras en Zúrich se inauguraba el Cabaret Voltaire y con este de forma oficial el dadaísmo, se trasladó a Barcelona, donde estuvo dos años. Antes de llegar a nuestro país, visitó Cuba para gestionar la comprar de azúcar como representante de la empresa familiar. Luego marchó a Panamá, donde un primo de su esposa, M. de Jussieu, le ayudará a cerrar los negocios pendientes. Luego cayó enfermo. No es una época feliz para él. No mantuvo grandes relaciones con los artistas españoles de la época, salvo con el pintor y crítico de arte Josep Maria Tamburini, quien en 1916 editó el primer número de su revista dadaísta 391 (inspirada en 291, una revista similar que había creado en Nueva York. Se editarán desde Barcelona un total de cuatro números) y que igualmente se publicó desde Nueva York, Zúrich o París en la que colaboraron poetas catalanes y madrileños. En el círculo de Picabia estaban algunos artistas que se habían refugiado en España huyendo de la guerra: Marie Laurencin, Charchoune o Valentine de Saint-Point, entre otros. En octubre de 1917, mientras sucede la revolución de los soviets, publica desde Barcelona, impreso en los talleres de Oliva de Vilanova, un libro de poemas titulado Cinquante-deux-mirors (Cincuenta y dos espejos). Luego marcha a Suiza y se encuentra con Tzara, uno de los más brillantes dadaístas que lo espera impaciente. 

En noviembre de 1922 la galería Dalmau organizó una exposición que reunió 46 obras suyas, con un catálogo que incluía textos de André Breton. Ambos, en compañía de sus esposas, acudieron a la inauguración, que abrió el mismo Breton con una charla sobre Dadá, el Cabaret Voltaire y el arte de su amigo Picabia. Fue precisamente la galería Dalmau quien ponía a la venta los números de 391 de la etapa española. En París, adonde había llegado Tristan Tzara tras la disolución voluntaria de Dadá, el surrealismo estaba adquiriendo la proporción de un gran fenómeno cultural. La revista Littérature se convirtió en el principal órgano del núcleo surrealista parisino. Disfrutó de varias etapas editoriales. Apareció mensualmente en 33 números entre 1919 y 1921, y 13 números más en la etapa transcurrida entre 1922 y 1924, con el subtítulo de la «nouvelle série», siendo entonces dirigida únicamente por Breton. Picabia solía encargarse de las portadas. Se trataba de ilustraciones basadas en la escritura automática y la creación espontánea. En agosto de 1923, medio año después de la exposición en Barcelona, Breton recibió un paquete de Picabia que contenía numerosos dibujos destinados a las cubiertas de Littérature. Sin embargo, por razones que desconocemos, no llegaron a publicarse y Bretón las olvidó en uno de sus cajones. Hace unos años las obras fueron encontradas por la hija de Aube Breton-Elléouet. Las pusieron a la venta con la condición de que debían quedarse en suelo francés y los beneficios obtenidos destinarse a Nouvelles Recherches Biomédicales, una institución son ánimo de lucro para el estudio del cáncer creada en 1987 por el escritor y personaje vinculado a la televisión Claude Jasmin, fallecido el pasado año.

[Vía Magazine purple.fr]