Las películas perdidas del punk

Desde muy pequeño, Phil Munoch estuvo fascinando por el cine. Siendo todavía un niño rodó varias películas con precarias Super 8. Retrataba la vida en su barrio, grababa a sus padres o a sus vecinos. Munoch sentía una insaciable necesidad de grabar su mundo.

Munoch en 1964

Munoch en 1964

La adolescencia la pasó soñando ser cineasta. Alrededor de 1976/1977 trabajaba para una agencia de Londres. Era tenido como un chico serio que llevaba una vida ordenada. Pero, en realidad, estaba involucrado en la entonces emergente escena punk bajo el alias de «Captain Zip». Así que decidió grabar lo que estaba pasando en aquel Londres lleno de aventuras con una generación de chicos y chicas con cadenas y cuero, anárquicos y divertidos, rodeados de brillantes bandas punks. Cámara en mano, se paseó por King’s Road, uno de sus epicentros, o el mercado de Beaufort, y tomó imágenes de lo que veía, entrevistando a sus amigos punks. Durante tres años, Munoch produjo varias pequeñas películas sin artificio alguno. Retrató como casi nadie la vida en el interior del punk, que terminó plasmándose en cortos como Death is their destiny (1978), donde aparecen punks paseando por Portobello Road o Downing Street, en camaradería, en plenas pequeñas gamberradas, cruzando la calle. Luego siguieron otras como Don’t Dream It, See It (1978), We’re No Angels (1979), Squatparty (1981) o Citizens Banned (1981). Estas películas, brillantes y frescas, permanecieron ocultas hasta hace poco, cuando Munoch decidió volver a recordar todo aquel momento de ruptura y caos.