¡Habemus Papam! El increíble papa Michael I y el nuevo Vaticano

El cónclave, celebrado en Kansas, terminó con fumata blanca. La alegría se desbordó. Por fin, la «verdadera» Iglesia contaba con un líder, alguien a la altura de esa misión, nada que ver con los «herejes» de Roma. Lo primero que hizo David Allen Bawden, nacido en 1959 en Oklahoma, fue cambiar su nombre por el de Michael I. Así nació el nuevo Vaticano, que en la web de Bawden aparece como «Vaticano en el exilio». Según Michael I, el Vaticano, el otro y oficial, ha sido un foco de apóstatas y herejes desde el fallecimiento del papa Pío XII en 1958.

 Michael I junto a sus familiares

Michael I junto a sus familiares

El proceso de distanciamiento había sucedido muchos años atrás. En 1975, Bawden comenzó a separarse de la iglesia oficial. Junto a varios familiares se unió a la Sociedad de San Pío X (SSPX, en sus siglas en inglés. La Iglesia oficial los considera cismáticos). La familia Bawden llegó a Kansas a comienzos de los años ochenta. Allí se unieron a la Sociedad San Pío X, fundada por el arzobispo francés excomulgado Marcel Lefebvre, quien rechaza las reformas instituidas por el Concilio Vaticano II durante los años sesenta.

 Marcel Lefebvre en una imagen tomada a finales de los setenta, en la época de la gran polémica

Marcel Lefebvre en una imagen tomada a finales de los setenta, en la época de la gran polémica

Pero pronto se produjeron graves desavenencias cuando acusaron a Lefebvre de aceptar al papa Juan Pablo II, al que consideran un hereje. La disputa acabó con los Bawden al completo, airados y jurando que esto no quedaría así, abandonando el grupo.

 El «nuevo Papa» oficiando misa

El «nuevo Papa» oficiando misa

La vida de la Sociedad San Pío X no fue nada pacífica y se produjeron más escisiones, alguna de ellas recibió el nombre de Sociedad San Pío V (SSPV). Años más tarde, separado de sus antiguos colegas, Bawden escribió junto a otro compañero un voluminoso libro (más de 500 páginas) donde explicó las razones de la escisión y ofreció recetas para una iglesia del futuro. El libro se tituló Will the catholic church survive the twentieth century?

Nada de esto fue suficiente para Bawden. Un buen día decidió convocar unas elecciones papales y se designó a sí mismo Papa: el papa Michael I, el papa Michael de Kansas. En ¿Qué pasa con Kansas? Cómo los ultraconservadores conquistaron el corazón de Estados Unidos de Thomas Frank (Acuarela & Antonio Machado, 2008), su autor se entrevistó con el mismísimo nuevo papa, al que visitó en su destartalado rancho:

«Voy a detenerme un momento para rebatir la sospecha lógica del lector de que este hombre está completamente loco. A mí no me lo pareció en absoluto. Tenía un curioso acento rural, una manera de reírse que me recordaba a la del típico actor de comedia que hace de idiota y vivía en un sitio que no tenía nada que ver con la residencia papal de Castel Gandolfo —de hecho, apestaba a salchichas la mañana que le visité—, pero era muy inteligente e indudablemente es un tipo serio. Daba la sensación de haber estado toda la vida estudiando derecho canónico y teoría católica de la vieja escuela —la lógica escolástica legalista de los principales teóricos de la Iglesia hasta el Concilio Vaticano II— y había logrado entender cada perspectiva de la situación, así que podía explicar por qué este asunto o aquel no tenían fundamento y por qué se descalificaba una u otra crítica».

Michael I, que ha viajado por Europa e impartido seminarios y conferencias, es un hombre convencido. Su familia le respalda completamente. Por ahora, lamentablemente, no cuenta con muchos seguidores. Su pensamiento es una mezclado de teorías conspirativas sobre masones, en los que por supuesto aparecen los Protocolos de los sabios de Sión y comunistas por doquier. Aquello acabó en la trastienda del negocio de su padre el 16 de julio de 1990. Allí, tras enviar las pertinentes invitaciones, se congregaron los electores del nuevo papa. En total, cinco personas. La decisión, sin al parecer mucho debate, fue unánime. La nueva iglesia contaba con un nuevo papa