¡Gays sobre ruedas!

La increíble historia de los Satyrs MC, las bandas de motoristas gays que llegaron a rodar junto a los temidos Hells Angels y el fantasma de Marlon Brando lanzando besos.

Son parte de una historia casi invisible, olvidada y, con frecuencia, soterrada entre los grandes acontecimientos y efemérides. Stonewall, el conocido bar gay del Greenwich Village que en junio de 1969, tras una redada, desató un sinfín de protestas y manifestaciones que convirtieron al movimiento gay en una fuerza poderosa, no fue el primer gran caso en que los gays habían opuesto sus cuerpos y enfrentado a las fuerzas del orden. Dos años antes, durante la noche de fin de año de 1967, en el Black Cat, un local gay de Los Angeles, agentes de policía entraron, detuvieron y golpearon a varios clientes. Era una historia conocida. No era la primera ocasión en que esto sucedía. Sin embargo, lo que cambió aquel día fue la reacción de los gays: inmediatamente, la organización Los Angeles PRIDE (Personal Rights in Defense and Education) convocó manifestaciones y sentadas.

Satyrs junto a otros integrantes de clubs de gays motoristas durante un encuentro

Satyrs junto a otros integrantes de clubs de gays motoristas durante un encuentro

Miembros de los Satyrs MC en sus orígenes

Miembros de los Satyrs MC en sus orígenes

Entre los asistentes, además de nutridos grupos de gays, lesbianas y trans de la ciudad, se pudo ver columnas de motoristas a lomos de Harley Davidson. Aquellos forajidos sobre ruedas presentaban un aspecto rudo y amenazante. Eran los Satyrs MC, el primer club de motoristas formado íntegramente por gays. Hoy, tras décadas de existencia, siguen rodando, sumando miembros y se han convertido en un grupo legendario.

De los Black Rebels a los Satyrs

En diciembre de 1953 se estrenó ¡Salvaje!, protagonizada por Marlon Brando y Lee Marvin. La película se convirtió en el gran documento visual para todos los forajidos del mundo, que copiaron fielmente su estilo. Los Black Rebels MC, una de las dos bandas que aparecen en la película, a diferencia de la imagen sucia y desaliñada de Marvin —que encarnaba a Chino como líder de The Beetles MC, una especie de veterano de la guerra disfrazado de psicópata—, tenían el aspecto de un grupo compacto e impecablemente uniformado, con sus chaquetas negras de cuero y sus gorras, sus remaches y botas. Brando, además, era misterioso y arrogante, callado y decidido. Tras la película, cambió por completo la imagen de los motoristas de todo el país. La mayoría, durante aquella década, siguió el aspecto de los Black Rebels, a pesar de que el director de la película se había inspirado en clubs pioneros formados por antiguos combatientes que, en realidad, no lucían exactamente esa imagen (su imagen era más caótica y personal, sin esa apariencia cohesionada y, por supuesto, menos amenazante). La chaqueta negra de cuero se había convertido en el símbolo definitivo de una juventud acusada de gamberra e irrespetuosa; era el uniforme de la delincuencia.

Los Black Rebel MC de Marlon Brando

Los Black Rebel MC de Marlon Brando

A los pocos meses, ya entrado el año 1954, concretamente el día después de Acción de Gracias, un grupo de gays motoristas de Los Angeles fundaron los Satyrs MC. Todos imitaron a Brando y sus colegas, pero lo llevaron a un terreno más provocativo. Hasta entonces, el único grupo de motoristas gays de California patrullaba libremente por las calles: se trataba de muchos miembros del temido cuerpo de policía de Los Angeles. Como un secreto a voces, a la policía iban a parar muchos gays motoristas, pero curiosamente esa misma policía estaba considerada uno de las mas homófobas del país y temidos por la comunidad gay.

La ciudad vivía en una gran contradicción. A pesar de que los gays no eran bien vistos por las autoridades, existían zonas de ambiente que tradicionalmente llevaban siendo toleradas desde hacía una década. Durante los días de la Segunda Guerra Mundial, mientras esperaban su reenganche a filas, muchos soldados solían frecuentar los bares gays de la ciudad, generalmente en Hollywood Boulevard. Poco a poco comenzó a crearse una comunidad gay alrededor de ciertos bares, saunas y locales. Algunos de estos soldados vivían cerca, en lugares como Linda Vista. Otros acudían a saunas y locales gays con total libertad. Los Angeles, entre la vasta extensión californiana, era la ciudad perfecta para el surgimiento de algo por entonces único. 

El nombre del club tenía un significado abiertamente sexual. El sátiro, en la mitología griega, era un ser que habitaba en los bosques, y que se representaba con pequeños cuernos, el cuerpo cubierto de vello, rabo y las patas de macho cabrío. El sátiro era lascivo, sexualmente activo e inagotable. La diferencia entre las representaciones visuales del sátiro y el significado dado por los Satyrs MC, se basaban en que este aparecía siempre como un raptor, un secuestrador de mujeres que luego las llevaba al bosque para saciar sus deseos violentamente. Los Satyrs, en cambio, que solían parar por clubs gays como el Cinema Bar o The Club, todos situados en la parte baja de la ciudad, era un club íntegramente formado por gays, donde no habían mujeres. Por ello, invirtieron esa imaginería, llevándola hacia otro terreno.

Lo que perseguían era crear un espacio seguro, una gran familia que cuidase unos de otros. Por entonces, la homosexualidad estaba prohibida, pero no los clubs de motoristas. Al rodar juntos mas allá de la ciudad, en encuentros en el campo o en reuniones con los otros clubs que pronto los acompañaran en esta inaudita historia de gays sobre ruedas en la América del macarthismo, estaban creando una comunidad autosuficiente y fuerte, cohesionada. Su aparición fue contagiosa. Los siguientes en seguirlos fueron los Oedipus Rex MC (1958), también de Los Angeles, que se hacían llamar los Motherfuckers. Luego, ya avanzados los sesenta, los nombres comenzaron a multiplicarse: Buddy MC (1965), Saddleback MC (1965), San Andreas MC (1965), Blue Max MC (1968) o Iron Cross MC (1974), entre muchos otros.

Motorcycle Boys

Si la imagen impactante y sexualmente atractiva de ¡Salvaje! inspiró a la nueva generación de motoristas gays, un artista como Tom Finland terminó por convertirlo en una moda rápidamente imitada. En 1957, una revista llamada Pshyque Pictorial publicó una serie de dibujos suyos titulada «Motorcycle Boys». Hasta entonces, Tom Finland era un autor bastante desconocido, pero Pshyque Pictorial lo convirtió en el artista gay y leather de los cincuenta. Las posturas de los hombres que aparecían en sus ilustraciones resaltaban la hipermasculinidad, los músculos, el uso de gorras de cuero que recordaban a los oficiales nazis. Todos tenían la pose de atletas invencibles, algo bastante inusual en la imagen gay de la época Por supuesto, aparecían junto a sus motos. Inmediatamente, el Falcon’s Lair, un local gay de la ciudad, comenzó a utilizar aquellos dibujos para sus carteles de eventos y los popularizó.

«Hasta entonces, eran ignorados por muchos gays y, sorprendentemente, a veces salían en compañía de temidos forajidos como los Hells Angels»
 

El arte de Tom Finlad y los gay bikers

El arte de Tom Finlad y los gay bikers

Durante aquellos primeros tiempos, el club funcionaba como una sociedad secreta. Era un fenómeno extraño e insólito. Entre la comunidad gay de entonces (pero también hasta finales de la década siguiente e incluso ya entrados los años setenta), la existencia de gays sobre ruedas era considerado un rara avis en el mundo gay. A diferencia de la mayoría de los gays, su imagen pretendía resaltar la masculinidad y era deliberadamente agresiva, lo que generaba cierta polémica. La primera ola de motoristas gays solía quedar en locales leather, pero por el hecho de que estos eran de los pocos espacios en que podían encontrar a gente afín. No sentían que formasen parte de aquella escena. Muy posiblemente, el nombre del club comenzó a conocerse a partir de las protestas de Stonewall, casi dos décadas más tarde, y la aparición de referencias al club en revistas gays como Los Angeles Advocate. Hasta entonces, eran ignorados por muchos gays y, sorprendentemente, a veces salían en compañía de temidos forajidos como los Hells Angels.

Una de las primeras imágenes de los Satyrs MC

Una de las primeras imágenes de los Satyrs MC

Cowboys y cuero negro

Durante sus salidas, en aquellos primeros tiempos, solían rodar junto a los Oedipus Rex MC, que habían surgido en su misma ciudad poco después de ellos. Juntos, llegaban hasta San Diego o se instalaban durante algunos días en campings del norte. A partir de 1962 tuvieron su propio encuentro para motoristas gays de todo el país, que llamaron Badger Flats. El movimiento crecía.

«Vi a estos chicos como los últimos románticos de esta particular cultura —afirmó el propio Anger—. Eran los últimos equivalentes de los jinetes del oeste, los cowboys».

¡Salvaje! y Tom Finland definieron la imagen de los motoristas gays. El director de cine y ocultista Kenneth Anger terminó por filmar la gran película de culto para los gays sobre ruedas: Scorpio Rising, dirigida por él y estrenada en 1963, mientras el país vivía una ola de panico a causa de los ataques y agresiones de los motoristas. Scorpio Rising era decididamente un producto pop: veintinueve minutos de extrañas filmaciones, acompañadas por una banda sonora compuesta por temas clasicos de pop y rock and roll. Pero había más. La película estaba repleta de símbolos destructivos y proscritos, herméticos: «En 1962, salimos finalmente de la era de Piscis para entrar en la era de Acuario —confesó Anger—. En cierto modo, el film era un himno fúnebre. Fíjate, el escorpión es el signo del sexo y de la muerte y el film era un funeral para enterrar la era de piscis». Los tipos que aparecen en la película podían ser replicas de los propios Satyrs MC. Anger grabó varias horas en la vida de una banda de motoristas que casualmente había conocido en Brooklyn. No se trataba en absoluto de forajidos, sino de un grupo de amigos de descendencia italiana amantes de la cultura motera y que lucían una estética presidida por el cuero negro al estilo de ¡Salvaje! «Vi a estos chicos como los últimos románticos de esta particular cultura —afirmó el propio Anger—. Eran los últimos equivalentes de los jinetes del oeste, los cowboys».

Al comienzo de la película, quizá su momento más fetichista, se muestra el proceso ceremonial de transformación de una moto en el garaje de uno de los motoristas. Una vez que la maquina esta lista, comienzan a sucederse frenéticamente imágenes donde los motoristas participan en rituales de fuego y purificación, cuando no posan en posturas claramente homoeroticas. Imágenes decantantes de rock and roll se mezclan con las de Jesucristo, Marlon Brando, James Dean, Gary Cooper o el mismo Hitler. También se recogen secuencias que reflejan el uso de las drogas La película pareció no gustar a nadie. Ofendió a todo el mundo por igual. Debido a esta exposición a la violencia contemporánea y su declarado homoerotismo, la cinta fue confiscada por la Brigada Antivicio de Los Angeles, entonces gobernada con puño de hierro por su jefe, Chief Davis, famoso por su odio a los gays. Incluso hubo quien acusó a Anger de simpatías con el movimiento nazi, pero el resultado tampoco pareció gustar a los auténticos nacionalsocialistas. Un dirigente del Partido Nazi Americano manifestó su rechazo a la película, que calificó de homosexual y degenerada. El caso llegó hasta la Corte Suprema de California, durante un proceso en el que declararon en defensa de Anger intelectuales y escritores como Susan Sontag o Allen Ginsberg.

La película, cuando se estrenó, atrajo a los Hells Angels y a muchos motoristas. A pesar de su espíritu iconoclasta e independiente y lo extraño de su filmación, contó con una presencia importante en las salas de California o Nueva York. Parecía ser la heredera de ¡Salvaje!, pero nada más comenzar, cuando aparecen las primeras imágenes, comprendemos que estamos ante otra cosa. Los comentarios de un miembro del capítulo de San Francisco, que acudió a verla a North Beach, resultan elocuentes: «Hombre, no hay derecho, es una estafa. Han engañado a mucha gente, y ahora tenemos que aguantar ese cuento de que somos maricas. ¡Qué cojones!, ¿tú viste la ropa que llevaban aquellos tíos? ¿Y viste los trastos de motos que tenían? Hombre, no me dirás que eso se parece en algo a lo nuestro...».

Hells Angels y Satyrs ¡juntos!

Aquella aparente hostilidad antigay tenía grandes matices. Los Hells Angels salían todos los días en la prensa, acusados de agresiones, violaciones y todo tipo de delitos graves. Era una banda temida y odiada. Vistos en la carretera, ambos clubs, Hells Angels y Satyrs, tenían grandes similitudes: su aspecto fiero y el uso de todo tipo de parafernalia que recordaba al ejército nazi o el hecho de que ambos solamente rodasen sobre Harleys. Ademas, todos ellos amaban la vida libre en la carretera, la oposición hacia la policía y el sexo. Otros clubs gays como Blue Max MC, reforzaban esa imagen guerrera al máximo, luciendo imponentes cacos militares prusianos y, a partir de 1969, comenzaron a organizar anualmente la Carrera del Barón Rojo. Muchos gays entraban en los clubs por la fascinación del uniforme y la imaginería, el impactante mundo del leathersex, aunque en realidad no fuesen amantes de las motos. Con frecuencia, en estos desplazamientos, acababan en los mismos bares de carretera, algunos de ellos gays. El momento más hilarante en esta relación entre unos y otros ocurrió a finales de los sesenta cuando los Satyrs MC marchaban por Palm Springs y se toparon con una columna de Hells Angels. Ambas tropas se unieron y fueron hasta un bar cercano llamado The Play Room. No era un bar gay, pero su dueño sí lo era. Curiosamente, los Hells Angels eran buenos amigos de él y, al llegar, temieron que los Satyrs (desconocían que se trataba de un club gay), cuando supieran que este era gay, pudieran agredirlo. Los Hells Angels en todo momento estuvieron vigilantes para socorrer al dueño, pero obviamente no sucedió nada. Estuvieron bebiendo juntos durante horas y Sonny Barger le entregó una tarjeta del club a John Laird, entonces presidente de los Satyrs, que inmediatamente se hizo amigo suyo.

Hells Angels en 1965 para LIFE

Hells Angels en 1965 para LIFE

God Bless America

Los Satyrs eran excesivos y divertidos. Adoptaron como símbolo a la cantante Kate Smith, convertida para ellos en una drag queen, célebre por su interpretación de «God Bless America», una frase que con frecuencia apareció en sus chaquetas y maquinas. También eran contradictorios, y su amenazadora imagen podía inducir a errores. Algunos eran cristianos, pero por supuesto no contaban con el apoyo de las iglesias locales. Muchos clubs bendecían sus motos, para que la providencia los mantuviera enteros y sin daños. Las Harleys eran maquinas pesadísimas e incómodas, y la conducción salvajes típica de los primeros sesenta propiciaba los accidentes. Los Satyrs intentaron burlar con humor e imaginación el cerco fascista del jefe de la policía de Los Angeles y, un año después de los sucesos de Stonewall, estuvieron entre los organizadores del Christopher Street West Parade, hoy conocido como el Gay Pride Parade.

«Saunas y locales de citas gays eran constantemente registrados. Los gays protestaron: "No al holocausto gay en los Estados Unidos», proclamaron en carteles y campañas sociales"»

Quizá el momento más duro, aquel en que la presión policial se hizo más patente, fue durante la campaña represiva de los primeros años setenta, con el cierre del famoso Black Pipe, un bar gay que solía organizar numerosos actos benéficos para apoyar a la comunidad gay y lesbiana de Los Angeles. El domingo 20 de agosto de 1972, la policía entró en el local y lo clausuró. Su dueño, Duane Moller, fue detenido. Pero tras organizarse y presionar a las autoridades, unas semanas más tarde, el bar reabrió. Los propios Satyrs conmemoraron esa gesta con un pin que colgaron en sus chaquetas y que rezaba: «Recuerda el 20 de agosto de 1972, el Black Pipe 21». Sus problemas con la policía aumentaban. Chief Davis, jefe de la policía, les había declarado la guerra y muchos gays hicieron campaña en favor de candidatos municipales gay friendly o montaron concentraciones como la Chief Davis Protest. El ambiente en todo el país, en unos setenta que habían presenciado la progresiva desaparición de los movimientos masivos de la década anterior, era de gran hostilidad hacia los gays. Hasta 1975, en toda California se perseguía penalmente el sexo oral entre hombres. Saunas y locales de citas gays eran constantemente registrados. Los gays protestaron: «No al holocausto gay en los Estados Unidos», proclamaron en carteles y campañas sociales.

Con el tiempo, en 1970, las parejas de los presidentes de los clubes de gays sobre ruedas, organizados en el Council of Southern California Motorcycle Clubs (CSCMC, fundada en 1967), crearon el grupo «First Ladies of Southern California Motorcycle Clubs» y montaron eventos con nombres como el de «Scarlett O’Leather Party» o el «Annual Dolly Parton Hoedown and Bake Sale».  Las carreteras de California también les pertenecían.

Con su presencia y su increíble capacidad para subvertir normas y ambientes, Los Satyrs MC escribieron con letras de oro esta historia invisible y oculta. Ellos mandaban. Fueron el fantasma de un Marlon Brando lanzando besos.