Freak Out! Cuando Frank Zappa conquistó Televisión Española

Regresaría al año siguiente con la intención de ofrecer un faraónico proyecto para la Expo 92 y visitando el mítico local sevillano de flamenco La Carbonería

Martes, 17 de mayo de 1988. Frank Zappa, que llegaba a nuestro país precedido de una gran fama y polémica, actúa en directo en Bilbao, Sevilla, Madrid y Barcelona y, para sorpresa de todos, sucede algo único: Televisión Española decide retransmitir en directo el show de Barcelona: «La única pega de la retransmisión es que se va a perder el excepcional sonido que lleva Zappa en directo. Hay vídeos y visores alta fidelidad, y, sin embargo, la emisión es monofónica», advierte El País en su edición de ese día.

 Frank Zappa fotografiado por Michael Ochs

Frank Zappa fotografiado por Michael Ochs

Su actuación fue presentada por los medios como la de un mesías contracultural siempre ávido de escándalos: «A pesar de que no se haya atrevido a hacerlo hasta ahora en España, el mayor impacto visual de la reciente gira americana de Zappa consistía en cierto reclamo al público. En un momento dado, pedía al personal femenino presente que se despojara de sus prendas más íntimas y las lanzara al escenario. Cuenta el propio Zappa que la respuesta era sorprendentemente masiva, y que tras comprobar personalmente la autenticidad del envío, tendía una cuerda de lado a lado del escenario donde colgaba la mercancía recibida. Como una de las virtudes más destacadas de Zappa es la provocación, no es de extrañar que, al reclamo de televisión en directo, pudiéramos asistir a este espectáculo en Barcelona». El espectáculo comenzó puntual a las 23:15 horas.

 Dos instantes de la actuación de Zappa en Barcelona

Dos instantes de la actuación de Zappa en Barcelona

No era la primera vez que actuaba en nuestro país. Lo había hecho mucho antes. Incluso cuando aún vivía el dictador, junto a The Mothers Of Invention en Badalona, el 4 de octubre de 1974, contando con numerosos seguidores, progresivos y fumetas, los protagonistas de la escena andaluza rockera, los adelantados de Barcelona, los contraculturales.

En Madrid comenzó diciendo que «Nos lo vamos a pasar de puta madre». Al parecer, durante todo el concierto reprodujo al final de cada canción un episodio que calificó de desagradable. Había actuado previamente en Bilbao. Al trasladarse de Bilbao a Madrid, se encontró con que la compañía Iberia había vendido más pasajeros que asientos. Al no poder volar hizo el trayecto en coche y llegó muy cansado, justo para acudir a la Casa de Campo con motivo de las fiestas de San Isidro. Exigió un cambio en el orden de actuación. Al concluir cada canción añadía: «como Iberia». Sus teloneros, Mermelada y Burning, tocaron tras él, que afirmó estar muy cansado y necesitar irse pronto a descansar. Tras más de dos horas de actuación se despidió y salieron Mermelada y Burning. Eran las dos de la mañana, pero gran parte del público se quedó a presenciar sus directos.

«A sus 47 años, Zappa sigue muy vivo, sigue estando en desacuerdo con la Constitución americana —en realidad, en desacuerdo con casi todo—, y sigue escondido en su doble bigote: pelo encima y debajo de los labios. Él es así», afirmó El País. El show que se retransmitió comenzó con la intervención de un presentador:

«Frank Zappa, compositor y guitarrista que desde hace 24 años está criticando y maldiciendo el mundo en general y a los Estados Unidos en particular. Underground, experimentador y corrosivo, Zappa se explica con pasión, con una gran cultura musical y sobre todo con un talento indiscutible. En cada disco, en cada concierto, Zappa ha sabido traducir a su música sus insatisfacciones personales, sus críticas y sus propuestas. La lista de sus proezas es interminable. Nace en 1940 en una familia de ascendencia griega y siciliana, según el propio Zappa, mortalmente aburrida. De ella aprende los mecanismos de la música clásica. Se hace entusiasta de nombres tan poco rockeros como Stravinsky o Varèse, inventa su Mothers Of Invention, un grupo con el que arranca en el 64 con armonías sorprendentes, palabras ácidas y espectáculos revulsivos. Parodia el rock blandengue, la gente de plástico, que él llama, como los intocables The Beatles, y las bobadas que cantan los famosos. Usa el argot más mordaz y habla claro, compone bandas para películas que no triunfan. En su faceta de músico sinfónico ha sabido interesar a personajes tan rigurosos como Zubin Mehta, Pierre Boulez y a la Filarmónica de Los Ángeles o la London Symphony Orchestra, que ha interpretado su música. Frank Zappa se atreve también con la dirección orquestal y con la computer music, y aún le queda tiempo para descubrir a un músico italiano del siglo XVIII llamado, casualmente, Francesco Zappa. Estamos ante un rebelde de 48 años, ante un chorro de ideas, ante un sonido con sello propio, ante un respondón incorregible e ingenioso. Señoras, señores, prepárense ustedes, porque con Frank Zappa no se puede perder el tiempo».

 Objetivo: Tomar la Expo 92 de Sevilla

A comienzos del año siguiente, Zappa regresó a nuestro país. Su objetivo era presentar proyectos artísticos a las autoridades de Sevilla de cara a la futura Exposición Universal que se celebraría tres años después. En su mente estaba el formar una gran orquesta formada por músicos experimentados de distintos países, una especie de gigantesca banda que recogiera distintas músicas del mundo en un mismo show. El Correo de Andalucía, en su edición del 18 de febrero, recoge la visita del músico: «FRANK ZAPPA SE DA UNA VUELTA POR LA EXPO. El cantante norteamericano Frank Zappa visitó en la mañana de ayer las instalaciones de la Exposición Universal Sevilla 92. Zappa, que se entrevistó con los responsables de la División Cultural, se mostró muy interesado por el proyecto de la Expo 92 y, en especial, por la programación cultural y de espectáculos que se desarrollará en Sevilla con motivo de la muestra universal. Los organizadores de la Expo piensan estudiar la disposición de colaboración manifestada por el artista norteamericano con la intención de enriquecer la oferta musical de la exposición». Lógicamente, para alguien como él, profundamente interesado en el folclore y la experimentación musical, aprovechó para visitar alguno de los locales de flamenco más míticos, como La Carbonería, donde se juntó con varios amigos y músicos, entre los que estaban los famosos Lole y Manuel.

 Frank Zappa en La Carbonería

Frank Zappa en La Carbonería

 Otro instante de la visita de Zappa a La Carbonería

Otro instante de la visita de Zappa a La Carbonería

En la estupenda web globalia.net se incluyen los detalles del paso de Zappa por La Carbonería gracias a uno de los asistentes, Juanlu «el Sombra», quien se lo narró a un tercero en una serie de mensajes: 

«El que está de espaldas es el guitarrista flamenco que contrató Paco Lira para entretener un poco a Frank Zappa. En realidad Paco Lira me llamó a mi porque Frank Zappa se iba a ir de allí porque estaba aburrido. Frank me dijo que a él no le gustaba el flamenco puro porque no lo entendía y no le interesaba, pero si le interesaba mucho las mezclas de flamenco con el rock, jazz y lo que sea, pero por lo menos la guitarra del guitarrista nos sirvió para tocar nosotros. El que está a la derecha de Frank creo que es Vicente de Felipe. Javier García Pelayo es el que está detrás mía al fondo en una de las fotos, pensé que se parecía mucho a Javier, pero no pensé que fuera porque normalmente está en Madrid. “Juan Fideo” es el otro que estaba, y es el que está a la derecha de Frank. Curiosamente Javier fue una época el road manager que tuvimos Smash y Juan Fideo fue el último road manager que tuvimos, ambos grandes admiradores de Zappa, como no podía ser de otra manera para todos los que estaban alrededor nuestro. El día de la Carbonería me comentó Zappa que tenía un sample de una guitarra flamenca buenísimo, y que ya estaba un poco harto de perder el tiempo enseñando a los baterías sus ritmos porque les costaba mucho (normal) y que tenía unos samples buenísimos y que pensaba escribir y programar las baterías. También estaba interesado en producir discos a músicos jóvenes pero también se quejaba de la poca originalidad de lo que escuchaba. Decía que la gustaba mucho el sonido de la guitarra flamenca pero que a él no le iba bien tocarla porque tenía el mástil muy ancho y él estaba acostumbrado a la eléctrica y se disculpaba porque con la guitarra que estábamos tocando él no podía tocar como él quería, como es natural yo le dije que me sonaba a Gloria y todavía tengo la sensación que me produjo un tema que me tocó de una belleza exquisita. También recuerdo a uno que entró borracho y metiendo la pata y nadie podía controlarlo, se fue derecho para Zappa y tuvimos miedo de que le hiciera algo. Se quedó mirando a Zappa fijamente y Zappa, como si nada, puso cara de aburrimiento y el borracho se echó a reír y se fue y todos pensamos que Zappa tenía demasiadas tablas como para importarle un tipo así de los que aparecen de vez en cuando. Me comentó que quería formar un grupo de 100 músicos para montar un concierto en la Expo 92. Le toqué a Frank alguna de sus canciones («Plastic People») del Freak Out!, y se alegró y se sorprendió de que alguien de Sevilla conociera sus canciones, y estuvimos hablando del concierto del Central Park, y se acordaba de todos los detalles de aquel concierto. Me hizo una especie de prueba y me tocó con la guitarra un tema que tenía un ritmo muy curioso 3/8-2/8-3/8-4/8, a ver si me lo aprendía, se levantó y me marcó el tiempo mientras yo tocaba... Cuando me lo aprendí me dijo que lo tocara pero introduciendo alguna armonía española pero sin salirme de la medida, cuando ya lo hice y le gustó, le toqué varias veces unos acordes con ritmo de seguiriya y le devolví la guitarra para que lo tocara y lo tocó bastante rápido, y a partir de ahí me estuvo tocando sus últimas composiciones que eran increíbles. Me dijo que quería que yo le hiciera los arreglos de algunas canciones pero que le diera algún toque flamenco. Le hablé de Raimundo Amador y de Falillo (Pata Negra) y me dijo que los llamara, y también a cualquier músico que yo pensara que podía servir para el proyecto. Salí esa noche de la Carbonería muy contento pues no en vano siempre he sido un admirador de Frank Zappa de toda la vida».

Sobre su ambicioso proyecto para la Expo nunca más se supo, pero su relación con España perduraría.