El provocador encanto de la garçonne

«Las llamaban “mujeres-chico” por difuminar la apariencia de lo que hasta entonces debía ser lo “femenino”, provocando un rechazo y un escándalo como no se había visto antes en plena dictadura de Primo de Rivera»

«Hay dos sistemas a lo garçonne —con minúscula,  puesto que no se trata de ningún reclamo a la novela de Víctor Margueritte— y a lo Juana de Arco; el primero consiste en cortar a la altura de la oreja y afeitarse el colodrillo; el segundo es simplemente la media melena», afirmaba el periódico La Risa el 16 de septiembre de 1923. Según este, los precursores de la garçonne habían sido los organilleros madrileños de principios de siglos, que se paseaban con este corte de pelo. La primera celebridad en exhibir la garçonne fue la actriz Vera Sergine. Las llamaban «mujeres-chico» por difuminar la apariencia de lo que hasta entonces debía ser lo «femenino», provocando un rechazo y un escándalo como no se había visto antes en plena dictadura de Primo de Rivera.

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La Esfera (22 de marzo de 1924)

La Esfera (22 de marzo de 1924)

«¿A qué obedecerá la nueva tendencia a borrar diferencias de sexo? ¿Será una forma de feminismo? No lo creo. La mujer-chico, toda frivolidad, no obstante lo escueto de su línea y lo severo de sus trajes, no siente interés por reivindicar más derechos que los que ya consiguió: el de fumar, llevar el pelo cortado y usar pantalones. Esos pantalones por los que han suspirado, viendo en ellos la representación de la suma independencia, tantas y tantas mujeres en épocas pretéritas», decía la revista Elegancias en octubre de 1924. Como moda importada de Francia, se reaccionó con hostilidad hacia el afrancesamiento de las mujeres. Allí, a través del cine y el mundo apache y de los cabarets, la garçonne era ya muy célebre, pero quizás en España el escándalo no se debió tanto al corte de pelo que rechazaba la melena sino al ofrecer una figura del todo andrógina, algo que habían adelantado algunas deportistas españolas y francesas que por distintas razones ya lucían este peinado.

Artículo publicado en El Imparcial (25 de marzo de 1928)

Artículo publicado en El Imparcial (25 de marzo de 1928)

Anuncio publicado en la prensa. La garconne se hace célebre

Anuncio publicado en la prensa. La garconne se hace célebre

«El Imparcial afirmaba que, de este modo, se “borraban los alicientes espirituales del deseo” entre hombres y mujeres»

En el fondo lo que se generaba era esto: una mujer con el pelo corto hacía olvidar su sexo o lo difuminaba. El Imparcial afirmaba que, de este modo, se «borraban los alicientes espirituales del deseo» entre hombres y mujeres. «No os cortéis el pelo nunca a lo garçonne ni a lo Manolo. El nombre del peinado demuestra por sí solo su antifeminidad. “Garçonne” significa marimacho y Manolo nunca ha sido denominación propia de mujer», sentenciaba este mismo periódico (25 de marzo de 1928).  

Codo con codo con el sufragismo, la garçonne se convirtió en una abanderada del feminismo que nació al mismo tiempo que se publicaba La Garçonne, una famosa novela de Victor Margueritte, duramente criticada y tachada de obscena y libertina al mostrar a mujeres emancipadas y lideradas por la garçonne. No llevaban sombrero, de ahí el célebre fenómeno de las «sinsombrero» y muchas usaban pantalones. Eran los años del jazz y los clubs, del apachismo, que al entrar en decadencia se hizo más popular, una versión soft para los europeos. Famosas actrices como Marlene Dietrich, que solía vestirse a lo garçonne, fueron amenazadas por las autoridades (en este caso Chiappe, jefe de policía de París) si las veían pasear por la calle con esta imagen. «¡A cuántas discusiones, a cuantos ataques y defensas, a cuántos artículos no habrá dado motivo el peinado “a la garconne”!», exclamaba por aquellos años Elegancias. Incluso hubo reuniones y encuentros organizados por sociedades médicas para debatir sobre la nueva moda, el pelo «a lo paje» y el uso de la falda corta. No llegó sola, junto a esta moda, se rechazaba el charlestón, por considerarlo obsceno y hasta peligrosos físicamente, y otras nuevas tendencias. Algunas garçonnes, sobre todo de París, fueron precursoras a la hora de visibilizar la cultura lesbiana.

El ocaso de la melena (Elegancias, mayo de 1925)

El ocaso de la melena (Elegancias, mayo de 1925)

La garçonne comenzó a no verse demasiado a finales de los años veinte. La crisis económica y la severidad de la época, con una creciente amenaza de guerra, marcaron un antes y un después en la moda. A comienzos de la década de los treinta se anunció por toda Europa su final. Se fomentó la austeridad y lo clásico, aunque en España, con la llegada de la República, resistió el final de la garçonne. La feminidad volvería a expresarse en términos tradicionales. Regresó el cabello largo y la falda larga, lo mismo que las telas se hicieron más gruesas. Los cambios anunciaban una tragedia que acechaba y que, en pocos años, se haría realidad.

Anuncio publicado en La Voz anunciando el final de la garconne

Anuncio publicado en La Voz anunciando el final de la garconne