El niño punk que declaró la guerra al mundo

Harley Flanagan, bajista de Cro-Mags y bestia negra del hardcore, fue un niño precoz que se fotografió junto a The Clash o Andy Warhol, y que con nueve años publicó un libro prologado por Allen Ginsberg


Hilly Kristal, el aguerrido dueño del legendario club punk CBGB de Nueva York, antiguo sargento de los marines y amante del jazz y el rock and roll, solía salir detrás de él cuando aparecía al caer la noche. Harley era un niño al que le gustaba poner cara de odiar el mundo, un niño lleno de nervio. Pero tenía diez u once años, y no le dejaba entrar. Hasta que comenzó a acompañarlo su tía Denise, una punk rocker con la que montaría The Stimulators, su primer grupo. Eso sucedió con la aparición del punk, porque dos o tres años antes, cuando ni tan siquiera había cumplido los diez, en 1976, publicó un libro prologado por Allen Ginsberg (en la portada aparece su nombre con una errata, «Ginsburg»), amigo de la familia y que afirmaba ser su colega «desde que tenía un año» y haber vivido junto a él, un niño con «un vasto sentido de la perspectiva», y su madre en una granja. En realidad lo conocía como vecino del bohemio Lower East Side de Manhattan, su lugar de residencia tras viajar por medio mundo (en una ocasión, siendo niño, visitó España, pero no tiene un buen recuerdo de la experiencia: un camionero intentó agredir sexualmente a su madre) y donde también solía ver a Richard Hell. La cubierta de aquel libro hoy de culto lo dice todo, o casi, del futuro bajista de Cro-Mags, una de las bandas de hardcore más salvajes de todos los tiempos: Harley mira a la cámara ataviado con una especie de casco de vikingo y garrote. Su gesto serio no se corresponde con el de un niño. Es amenazador. Stories & Illustrations by Harley, su libro prologado por Ginsberg, comenzaba así:

«Harley Flanagan lives in Denmark / He is 9 years old / He started this story in Morocco / The Shopkeeper and The Donkey / His mother Rosebud was a Lower East Side Hippie and a friend of mine / Harley is also a friend of mine since he was a year old / We lived on a farm together / I’m happy he grew up to be an artista / His sense of perspective is vast / His choice of details mud-brick walls, triangular mountains, Arabic writing on bottles / paths of the Bee to the moon. Balloons / with big music notes out of the mouth / teeth in the sun, big donkey ears / is bold and smart – I’m proud to know he is a member of the Sensitive Family»
 

 Prólogo de Allen Ginsberg y fotografía de Harley con nueve años

Prólogo de Allen Ginsberg y fotografía de Harley con nueve años

 Harley en Marruecos con un casco y imagen vikinga. Fotografía: Collection of Harley Flanagan.

Harley en Marruecos con un casco y imagen vikinga. Fotografía: Collection of Harley Flanagan.

 Flanagn como teenager skinhead outsider por las calles de Nueva York

Flanagn como teenager skinhead outsider por las calles de Nueva York

 Andy Warhol, Joe Strummer y Flanagan: Fotografía: Marcia Reesnick

Andy Warhol, Joe Strummer y Flanagan: Fotografía: Marcia Reesnick

«Cro-Mags fue para el punk lo que Venom (Cronos, uno de los fundadores de la banda, fue su indudable mentor) para el metal»

Con Harley comenzó la violencia en el hardcore, o eso dicen algunos. No es cierto, evidentemente, o al menos no exactamente, pero sí que su llegada conectó con un incremento en la violencia en los conciertos, la aparición del skinhead en el hardcore y la polarización entre las distintas tendencias musicales y filosóficas en la escena. Cro-Mags fue para el punk lo que Venom (Cronos, uno de los fundadores de la banda, fue su indudable mentor) para el metal, un objeto de discordia y fanatismo a mitad de camino entre la ironía y la actitud cerrada del creyente, un camino en una sola dirección. Su historial parece ser la antesala de lo que vendría luego. Pesas, desafíos, jiu-jitsu, peleas, excesos de todo tipo se sucedían mientras su padre salía y entraba de prisión. Como batería de The Stimulators pudo cruzar el charco y tocar en Irlanda (aunque lo tenían previsto, no pudieron hacerlo en Inglaterra ya que era menor de edad), donde conoció a varios skinheads. En Belfast sufrió su enésima conversión, rapándose la cabeza y convirtiéndose en skin. Todo eso, de alguna forma, siempre estuvo ahí e incluso, en 2012, casado y siendo padre, apuñaló con un arma blanca descrita como una «pequeña espada» a uno de los actuales miembros de Cro-Mags tras colarse en el camerino y saltar sobre su enemigo, su sustituto en la banda. Salió detenido, fue juzgado y condenado.

 Flanagan en primera fila en un concierto punk en 1979. Fotografía: Jan Sneum

Flanagan en primera fila en un concierto punk en 1979. Fotografía: Jan Sneum

 Debby Harry & Harley. Fotografía: Marcia Resnick.

Debby Harry & Harley. Fotografía: Marcia Resnick.

 Adam Yauch de Beastie Boys junto a Flanagan en East Street, Nueva York

Adam Yauch de Beastie Boys junto a Flanagan en East Street, Nueva York

 Flanagan, con 12 años, junto a Mick Jones y Joe Strummer en el backstage del Palladium de Nueva York. Fotografía: Pennie Smith

Flanagan, con 12 años, junto a Mick Jones y Joe Strummer en el backstage del Palladium de Nueva York. Fotografía: Pennie Smith

«Harley es un infiltrado, el niño que está en todos lados: en primera fila en los shows de Dead Boys, junto a Debbie Harry o unos Beastie Boys adolescentes»

Sin embargo, lo que nos interesa es aquel niño hiperactivo y bromista, incansable y creativo que aparece como una presencia extraña y abrupta en una fotografía en la que vemos a Andy Warhol junto a Joe Strummer durante la gira estadounidense de The Clash y donde Harley es un infiltrado, el niño que está en todos lados: en primera fila en los shows de Dead Boys, junto a Debbie Harry o unos Beastie Boys adolescentes. En otra gran instantánea, nuestra favorita, Mick Jones de The Clash lo mira estupefacto, quizás preguntándose qué diantres hace ese niño vestido como un punk en su camerino del Palladium de Nueva York minutos antes de salir al escenario. Era el año 1979, y ya tocaba la batería con The Stimulators, con los que se convirtió en el más precoz de la oleada punk de Nueva York. Ese mismo año aparece fotografiado, con gesto airado, junto a Debbie Harry. Drogas (esnifaba pegamento), peleas y su conversión en skinhead (según él fue el primero de la ciudad), fueron preparando el camino para Cro-Mags. Por entonces Nueva York era una ciudad que recuperaba el pulso de unos setenta que habían convertido grandes zonas de la ciudad en campos de batalla. La especulación inmobiliaria, las pandillas y la violencia policial dominaban muchos barrios. En medio de aquel ambiente surgió una nueva generación de artistas en guerra permanente, brillantes e hilarantes, una heterogénea mezcla de drag queens, poetas marginales y punk rockers. La violencia que despedía aquel niño punk contagió a muchos, que lo recuerdan en casi cualquier lugar, levantando el puño, siendo carismático cuando uno no tiene edad para algo así. Pero en 1986, año de publicación del clásico The Age of Quarrel, primer disco de Cro-Mags, el niño ya ha dejado paso a un adolescente musculoso, pero que no ha olvidado su rostro contraído y permanentemente cabreado, amenazante, con una música torpe pero extrema, un paso de nivel entre el hardcore y el metal ante el que se rendirían bandas como Motrhead, a los que teloneó con su primer disco, Metallica o Megadeth.

 Flanagan y Joe Strummer en el Palladium de Nueva York

Flanagan y Joe Strummer en el Palladium de Nueva York

 Harley Flanagan como batería de The Stimulators

Harley Flanagan como batería de The Stimulators

 Flanagan antes de un show con The Stimulators

Flanagan antes de un show con The Stimulators

 Flanagan con The Stimulators en el Max’s Kansas City, Nueva York (1980). Fotografía: Rose Feliu Pettet

Flanagan con The Stimulators en el Max’s Kansas City, Nueva York (1980). Fotografía: Rose Feliu Pettet

 Harley junto a Darryl Jennifer de Bad Brains

Harley junto a Darryl Jennifer de Bad Brains