El extraño y hermoso zodiaco de Norah Borges


La ultraísta Norah Borges, hermana de Jorge Luis Borges, fue una poderosa luminaria en el Madrid de entreguerras. Participó en grupos de vanguardia y firmó un hermoso calendario donde sustituyó el tradicional santoral por dibujos de los signos zodiacales

Son los años de vanguardias, manifiestos y declaraciones fabulosas. En Madrid, los pombistas, al frente de ellos la figura de Gómez de la Serna, se enfrentan a los seguidores ultraístas de Cansinos Assens. La virulencia de la vanguardia era algo común a otros grupos y movimientos en medio mundo en los convulsos años del periodo de entreguerras. En Madrid, adonde llega la argentina Norah Borges (seudónimo de Leonor Fanny Borges Acevedo, hermana del escritor Jorge Luis Borges), se vive en cafés y tertulias que toman la noche. Norah asiste a conciliábulos en los que predominan los hombres y las mujeres, por lo general, están excluidas. A su lado, Maruja Mallo, de la que fue una gran amiga, cabareteras, mujeres excéntricas, morfinónamas, cupleteras, prostitutas que, por entonces, en ocasiones estrechaban lazos con la bohemia siguiendo la tradición de Alejandro Sawa, uno de los primeros, que afirmó que «poetas y hetarias son hermanos». Sus contactos y amistades eran variadas y enormes, llegando hasta Xul Solar y muchos otros. Sin embargo, años después, cuando se le preguntó por aquel ambiente muy masculino de tertulias y cafés, casi parecía negar su participación. Le extrañaba. Para las mujeres como ella acudir asiduamente a estos lugares era algo inaudito; Norah frecuentaba el pionero feminista Lyceum Club.

Norah Borges junto a Guillermo de Torre y Antonio Oliver en Cartagena (3 de abril de 1934). Fotografía: Carmen Conde

Norah Borges junto a Guillermo de Torre y Antonio Oliver en Cartagena (3 de abril de 1934). Fotografía: Carmen Conde

Jorge Luis Borges junto a Norah

Jorge Luis Borges junto a Norah

Antes habían estado en Barcelona y Mallorca, donde colaboró con varias revistas de vanguardia. Lo mismo que en Sevilla, una de las cunas del ultraísmo español. En marzo de 1920, tras dejar Granada, llegan a Madrid. Un año después su trabajo aparece en revistas como Ultra, que firma la portada de su segundo número con sus bellos grabados en madera y dibujos. Con los Borges se traslada también la sede de la revista ultraísta Grecia, que se hizo fuerte en el café Colonial, cuya tertulia dirigían Assens y Guillermo de Torre, con quien se casaría años más tarde. Norah se sentía más a gusto en los sótanos del Pombo, en la Sagrada Cripta, lo más parecido que hubo al Cabaret Voltaire dadaísta. En 1935, en medio de un clima que parecía precipitaste hacia la crisis y violencia políticas, se publicó el Almanaque Literario preparado por Guillermo de Torre, Esteban Salazar y Chapela, y que surgió en las mesas del Lyon d’Or de la calle de Alcalá, lugar entonces habitual de tertulias de la vanguardia. En sus páginas, nada más comenzar, se puede ver un hermoso almanaque realizado por Norah, que sustituye el tradicional santoral por dibujos de los signos del zodiaco y una selección de hechos y acontecimientos históricos elegidos por ésta a su gusto. En el propio Almanaque se hace un retrato de las tertulias activas y se citan sus participantes. El Almanaque fue una iniciativa efímera, como muchas de los ultraístas. Estaba dirigida por Ricardo Gullón e Ildefonso M. Gil y se publicó sólo en 1934. Aparecieron en total 6 números.

Obra de Norah Borges junto a Guillermo de Torre

Obra de Norah Borges junto a Guillermo de Torre

Autorretrato de Norah Borges (1927)

Autorretrato de Norah Borges (1927)

La revista Estampa, en marzo de 1934, la entrevistó para un reportaje sobre «la mujer en las artes»: «Norah es argentina, de Buenos Aires. En 1920 hace su viaje a España. La acompaña su hermano, el literato y poeta Jorge Luis Borges. Norah, en España, hace xilografías; dibuja en las revistas del arte acrobático, en que los nuevos comienzan a dislocar la retórica, a aprender el fic-flac de las imágenes triples. Aquellas revistas se llamaban Ultra, Faro, Caracol, Prisma, Ángulo. Norah crea en ellas sus primeros ángeles de ojos azules. Conoce a un literato español, que iba por litorales europeos recogiendo conchas raras y forman su hogar. En Madrid. En él estamos... La casa parece pintada por Norah en uno de esos lindos sueños subjetivos, de dulces colores, de "argentinos" colores, que acaba de exponer en el Museo de Arte Moderno.

—Comencé a dibujar muy pronto, de niñita... No he tenido maestros. El Arte es en mí una fluidez espontánea... Durante la Guerra estuvimos en Ginebra, en Suiza, y allí comencé a estudiar y a pintar con fervor dibujos, apuntes... Trabajo por recreación poética de mis sensaciones... Nunca del natural... No sé..., una cosa que yo he inventado...

Nació en un ambiente propicio para el Arte; el padre escribía; su hermano, desde muy niño, se dedicó a las letras. Viajaron. Conocieron toda España; estuvieron en París. Vio la obra de Picasso... Y todas las figuras de sus cuadros se parecen al literato, su esposo, Guillermo de Torre. Esto prueba su felicidad...».

En la relación de asistentes a las tertulias bohemias de 1934-1935 que reseña el Almanaque Literario, Norah sigue estando, junto a otras como la filósofa María Zambrano, pero su presencia parece algo inaudito y rompedor. «En todos nuestros juegos era ella siempre el caudillo, yo el rezagado, el tímido, el sumiso. Ella subía a la azotea, trepaba a los árboles y a los cerros yo la seguía con menos entusiasmo que miedo», escribió su hermano Jorge Luis.