Cuando Julio Anguita le regaló una guitarra a la Columna Durruti

Manchester. Primeros años ochenta. Tony Wilson está al frente del legendario The Haçienda, el local emblema de la escena post punk de la ciudad en la que brillarían nombres como los de Joy Divison, Happy Mondays y... The Durrutti Column, una banda que había tomado el nombre de un antiguo cómic situacionista (Le Retour de la Colonne Durutti), convenientemente desviado y realizado por André Bertrand, simpatizante situacionista, en octubre de 1966, durante lo que se conoció como el «escándalo de Estrasburgo» (una asociación estudiantil que utilizó los fondos universitarios para que el núcleo situacionista de París emprendiera una campaña subversiva).

  Le retour de la Colonne Duruti  (1966)

Le retour de la Colonne Duruti (1966)

Su primer disco parecía ser una advertencia para unos ochenta que, en Inglaterra, estaban dominados por el conservadurismo, las huelgas y los recortes laborales. Lo titularon The Return of the Durrutti Column y vio la luz en enero de 1980 bajo el sello fetiche de Wilson, Factory Records. Sorprendentemente, la banda y la ciudad de Manchester años después estarían conectados con Córdoba y, nada más y nada menos, Julio Anguita.

 The Durrutti Column,  The Return of the Durutti Column  (enero, 1980)

The Durrutti Column, The Return of the Durutti Column (enero, 1980)

Parece ficción, pero no lo es. La historia comienza con un viaje que, en junio de 1985, realizó un grupo de políticos, empresarios y artistas flamencos, entre los que estaban el guitarrista José Antonio Rodríguez y el cantaor El Pele, a Manchester. La idea original fue acercar ambas ciudades y estrechar lazos comerciales. El evento se programó bajo el reclamo del flamenco, atractivo y exótico para los ingleses, en una «Semana de Córdoba» que se desarrolló del 22 al 30 de junio de 1985 e incluyó actuaciones musicales, arte, gastronomía y la entrega de manos de Julio Anguita, entonces alcalde de la ciudad, de una guitarra fabricada por Juan Montero, uno de los luthiers más prestigiosos, al cantante y guitarrista de la banda. Anguita, por entonces, estaba siendo retratado por la prensa como el azote izquierdista, algo que iría a más en los sucesivos años en los que la derecha lo presentó como el futuro rey de una especie de «califato comunista». Reilly, cantante y guitarrista de una banda surgida de las cenizas del punk, reivindicó estrategias de disidencia políticas y musicales. The Durrutti Column, al igual que otras como Scritti Politti, se declararon izquierdistas pero ahondaron en la experimentación sonora alejada de la tradicional estructura de las canciones punks.

 Reilly, de manos de Julio Anguita, recibe la guitarra en un fotograma de  Una guitarra para Durruti

Reilly, de manos de Julio Anguita, recibe la guitarra en un fotograma de Una guitarra para Durruti

«Hay pocas imágenes tan extrañas e insospechadas como esta, ni dos ciudades tan alejadas una de otra como Manchester y Córdoba»

Reilly, emocionado, la convirtió en su instrumento fetiche, que tres años más tarde aparecería en un disco de la banda, The guitar and the other machines.

 The Durrutti Column,  The guitar and the other machines  (Factory, 1987)

The Durrutti Column, The guitar and the other machines (Factory, 1987)

La historia aparece contada maravillosamente en el documental Una guitarra para Durruti, dirigido por Evaristo Vinuesa en 2008.

 Reilly con la guitarra en  Una guitarra para Durruti

Reilly con la guitarra en Una guitarra para Durruti

No sabemos en qué quedó la hermandad entre ambas ciudades, si en lo sucesivo se firmaron acuerdos comerciales bilaterales o cualquier otra iniciativa económica, pero hay pocas imágenes tan extrañas e insospechadas como esta, ni dos ciudades tan alejadas una de otra como Manchester y Córdoba.