Las impresionantes «Actitudes Pasionales». Las fotografías de La Salpêtrière y el horror

El neurólogo francés, estudioso de las enfermedades del sistema nervioso, Jean-Martin Charcot, comenzó a trabajar en el hospital de La Salpêtrière en 1862, cuando en la institución se encontraban internas cerca de 4300 mujeres, una mezcla heterogénea de mendigas, delincuentes, dementes, epilépticas e histéricas que el mismo doctor calificó como un «museo patológico vivo» (en 1684 se amplió el edificio original para construir una parte especial donde se recluía a mujeres denunciadas por sus padres o maridos por diferentes motivos).

 Jean-Martin Charcot

Jean-Martin Charcot

Intentando transformar la vieja institución, Charcot creó un taller de fotografía que pretendía aplicar la recientemente descubierta técnica fotográfica a la investigación de enfermedades psiquiátricas y neurológicas, y en el que trabajaban fotógrafos como Londe o Régnard junto a discípulos del médico como Gilles de la Tourette o Bourneville.

 Representación de una de las conferencias «prácticas» del doctor Charcot

Representación de una de las conferencias «prácticas» del doctor Charcot

El laboratorio era una sala bien iluminada y con un camastro donde eran fotografiadas las pacientes, se sometía a las mujeres a sesiones de hipnosis y a todo tipo de estímulos sensoriales que pudiesen producir algún tipo de efecto en el comportamiento de las mismas. Rápidamente se convirtió en una fábrica de producir imágenes que dieron como resultado la publicación del primer libro de fotografías de este tipo titulado Iconographie Photographique de La Salpêtrière (1876-1880), realizado por Bourneville y Régnard.

Sin duda, el cuadro médico estrella del libro fue la histeria, que «fascinaba» a la comunidad médica (hombres todos, por supuesto) de una manera obsesiva (se realizaron estudios sobre la histeria en los hombres, pero en ningún caso con el estigma y la violencia con la que los sufrieron las mujeres). Y la protagonista absoluta de las fotografías fue la joven Augustine Gleizes, a quien definen en las páginas del libro de la siguiente manera: «joven rubia, de complexión grande y fuerte, ofrece el aspecto de una muchacha en la pubertad. Es activa, inteligente, afectuosa, impresionable, pero también caprichosa, le gusta mucho llamar la atención. Es coqueta, pone mucho esmero en su aseo, en la disposición del cabello [...]».

 Una de las fotografías de Agustine en  Photographique de La Salpêtrière

Una de las fotografías de Agustine en Photographique de La Salpêtrière

Sin embargo, la realidad de Augustine era más compleja que todo eso. Había sido violada de manera constante por su patrón (trabajaba como empleada doméstica desde muy niña), del que contaban que mantenía relaciones con su madre. Cuando Augustine llega a La Salpêtrière sufre (según cuentan los médicos) un cuadro de paresia en el brazo derecho, dolores en el vientre, alteraciones de la sensibilidad, tiene 15 años y aún no ha tenido su primera menstruación.

 Otras fotografías de Agustine en el anteriormente nombrado libro

Otras fotografías de Agustine en el anteriormente nombrado libro

Charcot ofrecía lecciones abiertas al público que llegaron a ser muy célebres en su momento (Freud quedó asombrado tras asistir a una de ellas). Invitaba al público asistente a que participase de manera activa en la hipnosis de las pacientes para demostrar que no había truco en nada de aquello. El espectáculo estaba garantizado. No pasó mucho tiempo para que en el mundo del circo y del espectáculo los magos e hipnotizadores argumentaran y dieran mayor crédito a sus shows con un «según las experiencias del Dr. Charcot en La Salpêtrière».

Observando las fotografías, nos sorprende la similitud y correspondencia con ciertas convenciones iconográficas y artísticas, sin saber hasta qué punto reflejan de manera fiel las vivencias de las pacientes. Debajo de las fotografías, y a modo de pie de foto, podemos leer «Actitudes pasionales».

Lo que sí sabemos es que después de varios años de internamiento, y sin que los doctores diagnosticaran una mejora en sus síntomas histéricos, Augustine se escapó del hospital disfrazada de hombre.