111 muertos, tanques, soldados y ¡The Clash!


La legendaria y tumultuosa visita que The Clash hicieron en octubre de 1977 a un Belfast convertido en zona de guerra

111 muertos. Esa era la cifra de asesinados en 1977 en el norte de Irlanda el año en que el punk se hizo global. Belfast estaba ocupada y tomada militarmente. En lugar de una ciudad parecía una gran cárcel vigilada permanentemente por cientos de soldados, que incluía tanques, alambradas y helicópteros. Belfast, en octubre de 1977, era el ejemplo viviente de muchas de las canciones de The Clash, un estado policial, una guerra declarada contra una parte de la población mientras cada día se leían noticias de detenciones, ajusticiamientos y atentados terroristas por independentistas o unionistas. 

 Dos mujeres pasean en medio de los disturbios por la visita en 1977 de la reina de Inglaterra al norte de Irlanda. Fotografía: Michael Ward

Dos mujeres pasean en medio de los disturbios por la visita en 1977 de la reina de Inglaterra al norte de Irlanda. Fotografía: Michael Ward

Casi ninguna banda se atrevía a tocar en la ciudad. El 20 de octubre de ese año, sin embargo, una noticia rompió aquel paisaje gris, o al menos lo intentó. The Clash tocarían en el Ulster Hall, con una banda llamada Berlín como teloneros, en lo que sería la primera fecha de su segunda gira por el Reino Unido. Semanas antes la expectación era enorme. Fans irlandeses se disponían a ver por fin a una de las bandas más grandes de un fenómeno punk que llevaba existiendo aproximadamente cerca de un año. Una multitud se apostó a las puertas del hotel donde se alojaban. Nada más llegar comenzaron los problemas. Tres ventanas se vinieron abajo a pedradas. La policía detuvo a cinco punks. A última hora (concretamente dos horas antes, con el público ya en las inmediaciones de la sala) se canceló la actuación. En la entrada de la sala varios oficiales discutían con la banda, manager y promotores. Todos asumían que podría haber cierta «violencia». Alguien afirmaba, igualmente, que la situación era «normal», que lo que había pasado entraba en unos «niveles aceptables de violencia». Añadían, además, que la turba ya estaba más o menos tranquila. Pero se canceló. El motivo, según se dijo, fue que Joe Strummer había sufrido varias amenazas de muerte que la policía consideró como reales. No se podía garantizar su seguridad ante el riesgo a un tiroteo o un atentado terrorista en la sala.

«Tres tanquetas del ejército llegaron a la vuelta de la esquina, cada una con una ametralladora montada en la parte trasera. Al verlos llegar los adolescentes comenzaron a lanzar piedras contra ellos»

Existen, no obstante, otras versiones que aseguran que el motivo era que la banda usaría el show como un acto de propaganda política, lo que sería coherente con lo que confesó más tarde uno de sus futuros mánagers, Johnny Green, que entonces trabajaba como roadie durante la gira y dijo que se debió a sus intentos de regalar insignias independentistas y revolucionarias antes del concierto. «Las insignias siempre se regalaban gratis en los conciertos», afirmó. La tarde anterior al espectáculo le dijeron que se las entregara a un grupo de jóvenes que esperaban fuera del lugar.  Lo vieron llegar y lo rodearon. Las cajas volaron por el aire y hubo una lucha loca por insignias. Tres tanquetas del ejército llegaron a la vuelta de la esquina, cada una con una ametralladora montada en la parte trasera. Al verlos llegar los adolescentes comenzaron a lanzar piedras contra ellos. Los soldados desaparecieron, pero la compañía que gestionaba el concierto, que estaba asegurado y podía responder económicamente en caso de disturbios, tras ver la situación que empezaba a caldearse decidió suspenderlo. Las consecuencias de la cancelación se tradujeron en enfrentamientos callejeros entre punk rockers y policías. 

 Entrada para el concierto, finalmente cancelado, de The Clash en Belfast

Entrada para el concierto, finalmente cancelado, de The Clash en Belfast


Adrian Boot, el fotógrafo de la banda, tomó varias instantáneas del grupo paseando por aquel Belfast casi irreal. Los soldados los observan con desconfianza. Entre los bloques de edificios, grupos de niños y vecinos despistados se preguntan quiénes serían aquellos chicos. Se tomaron varias de las imágenes más emblemáticas del grupo antes de que este regresase a Inglaterra. The Clash en la Zona Cero.

La banda pasea por un Belfast militarizado (Fotografías: Adrian Boot)

Boot, tiempo después, describió así la mañana que pasó junto a The Clash: «Así que en lugar de una prueba de sonido iba a hacer una sesión de fotos con The Clash, un simple paseo, en blanco y negro, una fotosesión  por la calle [...]. Salí del hotel Europa fortificado, entonces el hotel más bombardeado en Europa, con la banda y la amiga, artista y activista Caroline Coon. Subimos a un automóvil, a un taxi. Durante el desayuno de esa mañana, me dijeron que podría ser peligroso llevar a la banda a la ciudad. Belfast estaba en medio de los problemas y cualquier cosa podía pasar, era peligroso. De todos modos, la sesión de fotos transcurrió sin ningún tipo de problema, sin malas energías ni nada. Los lugareños que conocimos fueron amables, incluso los muchachos del ejército británico de turno en cada esquina eran amigables. En CBS estaban encantados».

Muchos punks de Belfast, con los míticos The Outcasts a la cabeza, se indignaron cuando New Musical Express colocó en portada a The Clash junto al titular: «The Clash visitan Belfast para una sesión de fotos». A pesar de la cancelación, el intento frustrado de visita de la banda y la revuelta que produjo inspiraron a muchos jóvenes a crear sus propias bandas punks. En pocos meses, Stiff Little Fingers, una de estas, publicaría un himno a la altura de lo que pasaba en Irlanda: «Alternative Ulster», compuesta alrededor de febrero de 1978 y que saldría como single en octubre tras problemas para dar con un sello que se atreviese a publicarla, lo que finalmente hizo Rigid Digits. Llegó a vender veinte mil copias y el legendario John Peel lo calificó como el single del año. Irlanda y la guerra que vivía ya tenía su canción. 
 

 Single  Alternative Ulster  de Stiff Little Fingers (1978)

Single Alternative Ulster de Stiff Little Fingers (1978)