Volar Wall Street


En 1920 parte del distrito financiero de Nueva York voló por los aires. Nunca se resolvió el caso aunque las autoridades acusaron a los anarquistas, que protestaban así por la condena a muerte de Sacco y Vanzetti

El mundo contuvo la respiración el 23 de agosto de 1927. En Massachusetts había acabado la odisea de la pareja de anarquistas italianos, Sacco y Vanzetti, que había logrado una movilización internacional insólita. Numerosas manifestaciones, huelgas de hambre y concentraciones exigían que no murieran en la silla eléctrica. Se les acusaba de robo a mano armada y asesinato de dos personas en 1920. Cientos de grupos dieron su apoyo a los italianos, convertidos en emblemas libertarios. Sin embargo, la carga explosiva que llevaba un carro tirado por caballos que cruzaba frente a las oficinas del Banco Morgan, en el mismo corazón de Wall Street, complicó aún más la situación: Sacco y Vanzetti serían condenados a muerte al año siguiente.

Al mediodía del 16 de septiembre de 1920 una colosal explosión sacudió Manhattan. Cerca de 45 kg de dinamita explotaron con un mecanismo de relojería. El caballo y el carro volaron por los aires en pedazos, matando a más de treinta personas casi instantáneamente. La mayoría de las víctimas fueron empleados, mensajeros, estenógrafos y empleados de la Bolsa. También se destruyeron las instalaciones del edificio del Banco Morgan. Todavía hoy pueden verse los agujeros en la fachada de algunos edificios.

Efectos de la explosión aún visibles en algunos edificios de Wall Street. Fotografía: ALEX Q. ARBUCKLE/MASHABLE

Efectos de la explosión aún visibles en algunos edificios de Wall Street. Fotografía: ALEX Q. ARBUCKLE/MASHABLE


VENGANZAS Y AFRENTAS

Los anarquistas negaron que el acto hubiese sido obra de uno de los suyos. La policía tampoco dio con ningún autor o autores tras años de investigación. Varios italianos, pertenecientes a organizaciones anarquistas, fueron interrogados, pero no existían pruebas concluyentes. Se sospechó de Mario Buda (alias «Mike Boda»), un conocido militante experto en fabricación de toda clase de explosivos, pero logró abandonar el país. Muchos años después, varios familiares suyos afirmaron que Buda había confesado informalmente su participación.

Otros acusaron al mismísimo gobierno de usar el terrorismo para blindar el apoyo a los anarquistas y aislarlos. Estos nunca perdonaron al poder político y judicial el asesinato de Sacco y Vanzetti. Muchos años más tarde, en 1932, atentaron con el juez Webster Thayer, que salvó su vida milagrosamente.

[Vía Mashable]