Nosotras también fuimos del Klan: las mujeres del Ku Klux Klan

El Ku Klux Klan (KKK), del que ya hemos hablado en varias ocasiones en este magazine, surgido tras los tormentosos tiempos del final de la Guerra de Secesión, vivió varias épocas y luchas internas fratricidas, hasta que en las dos primeras décadas del siglo pasado logró convertirse en una fuerza a tener en cuenta en todo Estados Unidos. El «Imperio Invisible» extendió su reinado del terror a base de asesinatos, linchamientos y terrorismo, aliándose con toda clase de organizaciones extremistas formadas por supremacistas blancos e incluso alentando grupos violentos aún más cruentos que el propio KKK, como la Black Legion.

 Carta con amenazas de muerte del KKK

Carta con amenazas de muerte del KKK

Sus cuadros estaban inspirados en la antigua masonería: Grandes Titanes, Cíclopes Exaltados, reuniones en sus lugares conocidos como «Klavernas», Grandes Dragones... y también su sección femenina llamada Kamelia. Alrededor de 1920 surgió un fuerte movimiento de mujeres pertenecientes al KKK que se oponía a la mezcla de razas y lo que entendían como una civilización en decadencia por culpa de las sufragistas, el vicio y la revolución bolchevique. Adoptaron el discurso y las tácticas paramilitares y quisieron no ser solamente un apéndice del Klan sino tener su propia autonomía. La presencia de mujeres del Klan alrededor de 1920 era creciente, pero no fue hasta 1923/1924 cuando adquirieron una gran fuerza tras intensas batallas internas entre los líderes de la organización, que se disputaban el poder político. Simmons, uno de ellos, para aplastar a sus rivales, quiso atraerse el voto femenino del Klan, algo hasta entonces prohibido. Las llamadas «auxiliares femeninas» eran cada vez más numerosas y exigían afiliarse al grupo en las mismas condiciones que los hombres. La disputa se resolvió en una tumultuosa Klonvocatoria. Kamelia surgió inicialmente en el seno del Club de Estudiantes Americanos Protestantes y Blancos de Oklahoma, que se transformó en la sección femenina del KKK. En Oregón, donde eran muy fuertes, inicialmente se conocieron como Ladies of the Imperial Empire (LOTIE), lideradas por Mother Counselor.

 Mujeres del Klan en Indiana (1924)

Mujeres del Klan en Indiana (1924)

 Panfleto a favor de las WKKK (1924)

Panfleto a favor de las WKKK (1924)

 Integrantes de Kamelia atienden un funeral en Muncie (1923)

Integrantes de Kamelia atienden un funeral en Muncie (1923)

 Mother Counselor, líder de la LOTIE

Mother Counselor, líder de la LOTIE

Para las mujeres, que llevaban recibiendo toda clase de propaganda racista sobre los peligros del aumento de negros en sus ciudades y la explotación y manipulación de algunos hechos aislados delictivos protagonizados por negros, afiliarse en una organización tan «atractiva» como aquella era una gran oportunidad. Eran miles, tenían dinero y eran temidos. Organizaban multitudinarias marchas y comidas en el campo, rituales al caer la noche y ajusticiaban a violadores y adúlteros.

 Las WKKK durante un desfile en los años veinte

Las WKKK durante un desfile en los años veinte

 Mujeres del Klan enarbolando la bandera americana en Binghamton, años veinte. Bettman / Corbis

Mujeres del Klan enarbolando la bandera americana en Binghamton, años veinte. Bettman / Corbis

 Margaret Sanger, fundadora de Planned Parenthood, durante un mítin al WKKK en Silver Lake (1926)

Margaret Sanger, fundadora de Planned Parenthood, durante un mítin al WKKK en Silver Lake (1926)

 Sección del KKK en Dallas, años veinte.

Sección del KKK en Dallas, años veinte.

 Queens of the Golden Mask de Indiana, años veinte. Getty Images.

Queens of the Golden Mask de Indiana, años veinte. Getty Images.

«Habían sido influenciadas por ciertas ideas del feminismo en cuanto a la participación política femenina, siendo especialmente fuertes en Ohio, Pensilvania o Arkansas»

Inicialmente el grupo de mujeres del Klan más activo fue el WKKK (Women Ku Klux Klan), organizado por Hiram Evans, Brujo Imperial del KKK, a partir de las funciones auxiliares que entre los racistas organizados ya cumplían algunas mujeres afines. Desde entonces, las mujeres tendrían una mayor presencia y se fue nutriendo de mujeres que ya habían participado en grupos blancos, patrióticos y protestantes durante la Primera Guerra Mundial en contraposición con las organizaciones liberales y socialistas. La principal diferencia con respecto a los hombres del KKK fue que Kamelia no participó casi nunca en actividades violentas y se limitó a organizar piquetes, acciones por la reforma educativa y por la segregación racial, repartir publicaciones o folletos o hacer todo tipo de protestas contra el «vicio», lo que las hizo más atractivas para numerosas mujeres que, de una forma o de otra, habían sido influenciadas por ciertas ideas del feminismo en cuanto a la participación política femenina, siendo especialmente fuertes en Ohio, Pensilvania o Arkansas. También ellas quisieron participar en política, algo que dio lugar a choques y desencuentros con los hombres del Klan, que inicialmente se mostraron reacios a permitir que pudieran afiliarse o introducirse en la política como mujeres del KKK.

 Mujeres del KKK en los años sesenta (mayo de 1965) durante una concentración en Beaufort, South Carolina. Harry Benson / Getty Image

Mujeres del KKK en los años sesenta (mayo de 1965) durante una concentración en Beaufort, South Carolina. Harry Benson / Getty Image