La chica que odiaba los lunes


Brenda Ann Spencer fue conocida como «la chica que odiaba los lunes». Un lunes por la mañana decidió apostarse en la ventana de su casa y disparar sin cesar

 Brenda Ann Spencer es conducida al juzgado

Brenda Ann Spencer es conducida al juzgado

Soy América. Puede que hayas oído hablar de mí, aunque puede que no. Después de mí vinieron otros. Todos los días de la semana y no solo los lunes. Nací el 3 de abril de 1962 en San Diego, California. Actualmente sigo cumpliendo pena de prisión en la cárcel de Corona.

Víctima y verdugo. Entonces nadie lo sabía, pero pasé una infancia horrorosa. Mi padre Wallace era alcohólico y abusó sexualmente de mí. Ahora sé que hice lo que hice porque estaba harta. Él no era un blanco fácil para mí. Los niños y profesores, sí.

 Rifle Ruger 10/22 con mira telescópica idéntico al que empuñó Brenda Ann

Rifle Ruger 10/22 con mira telescópica idéntico al que empuñó Brenda Ann

500 balas. Lo recuerdo como si fuese ayer. Fue, por supuesto, un lunes, concretamente el 29 de enero de 1979. Me había levantado hacía poco y no tenía nada que hacer, así que tomé el fusil semiautomático Ruger 10/22 calibre 22 con mira telescópica que mi padre me había regalado en las pasadas Navidades. También tomé mucha munición, 500 balas, y me aposté en la ventana de mi casa.

No estaban vivos. Una vez que comencé, no pude parar. Cuando los agentes me detuvieron habían pasado seis horas en las que disparé a todo lo que se moviera en el colegio que tenía justo enfrente, la Cleveland Elementary School. Herí a ocho niños y a un oficial de policía, matando al director y al conserje del colegio. Para mí, es como si no estuviesen vivos. Así que seguí y seguí.

No me gustan los lunes. Cuando la policía me preguntó porqué lo había hecho, lo tuve claro. Esto fue lo que dije: «No me gustan los lunes. Solo lo hice para animarme el día. No tengo ninguna razón más, solo fue por divertirme. Vi a los niños como patos que andaban por una charca y un rebaño de vacas rodeándolos, así que eran blancos fáciles para mí».

Encerrada. Me condenaron a pasar encerrada un mínimo de 25 años, tras lo cual puedo permanecer toda la vida presa si un tribunal lo acuerda.

Estoy curada. Varias veces han denegado mi solicitud de libertad condicional. En el 2019 tendré una nueva oportunidad. Estoy curada, os lo aseguro. Todo eso forma parte de mi pasado. Ya ni tan siquiera me molestan los lunes.