La Biblia del «pecado mortal» de Robert Barker

Es el año 1645 e Inglaterra vive su primera Guerra Civil, enfrentándose por el poder los parlamentaristas y los realistas que apoyan a Carlos I. En una de las oscuras prisiones de aquel país muere Robert Barker, que había sido impresor real del rey en disputa. El padre de Robert, Christopher Barker, había ostentando con anterioridad el mismo cargo, prestando servicio a la reina Isabel I, la llamada «Reina Virgen», quien enseñaría a Robert el oficio que tan mal final le daría.

 Ejemplar de la biblia editada por Barker

Ejemplar de la biblia editada por Barker

Robert sería el impresor de la Biblia del rey Jacobo, una traducción al inglés de las Sagradas Escrituras que serviría de base para posteriores traducciones de la Biblia y para otras obras de la literatura inglesa en general.

Los graves problemas para él llegaron con la reimpresión de 1631 de aquella Biblia, algo que condenaría a Barker. La causa: un desliz de consecuencias devastadoras para él y para la misma Iglesia: eliminó un sencillo «no» del texto.

Aquel error le costó la retirada de la licencia real y una multa que terminó por arruinarle. A pesar del éxito que viviera con anterioridad, la errata le impidió volver a encontrar trabajo, viéndose condenado a entrar y salir de prisión por las deudas contraídas.

La Iglesia persiguió todos y cada uno de los ejemplares que ya habían sido vendidos. El destino de los 1000 ejemplares de aquella Biblia fue el fuego purificador, aunque unas cuantas se salvaron y, hoy día, son objetos de subasta entre coleccionistas, que lo primero que hacen al adquirir el raro volumen es buscar los Diez Mandamientos, donde encontramos la omisión de aquel «no» que tanto le costó a Robert Baker y que convirtió uno de los divinos preceptos en otro de muy distinto signo: «Cometerás actos impuros».