¡Criswell predice! El adivino que se adelantó al calentamiento global, los “incels” y la “cultura woke”

En 1963, el autoproclamado “Nostradamus del siglo XX” advirtió en un plató de televisión que el presidente Kennedy no se presentaría a la reelección debido a «algo que le sucederá en noviembre de este mismo año». Entre otras muchas predicciones, alertó sobre los peligros de la inteligencia artificial y anunció la dominación del mundo (e incluso del espacio exterior) por parte de las mujeres.


«A todos nos interesa el futuro, porque es donde ustedes y yo pasaremos el resto de nuestras vidas. A lo largo de los años 60, Jeron Charles Criswell King profetizó la muerte de Jayne Mansfield y Martin Luther King, y hasta la elección de Ronald Reagan como gobernador de California. Según anunciaba la cubierta de su libro, Criswell Predicts From Now to the Year 2000!, publicado en 1968, «el 87% de las predicciones de Criswell se han hecho realidad». Y no existe razón aparente para cuestionar la validez de tal cifra, a no ser que nos las tomemos al pie de la letra: «El mundo del mañana se enfrentará a las fuerzas incontrolables de la Madre Naturaleza. ¡Furiosas ventiscas barrerán las grandes llanuras y el planeta sufrirá la peor sequía que jamás haya conocido! (…) ¡Cuando los casquetes polares se derritan, el mundo se sorprenderá! Monstruos que permanecieron congelados durante millones de años, revivirán de repente y volverán a caminar sobre la tierra». Ante semejantes pronósticos, no es de extrañar que los periódicos y revistas se inundaran con advertencias apocalípticas sobre lo que hoy en día conocemos como calentamiento global, capaces de rivalizar con las viñetas de Basil Wolverton, ni que su fama como agorero aumentara gracias a sus apariciones televisivas como invitado al programa de Johnny Carson. Porque, por más disparatados que fueran sus visiones, consiguieron captar la atención del público y arraigaron en el imaginario colectivo de una nación fascinada por la música pop, la ciencia ficción y las teorías de la conspiración.

criswell el asombroso y mae west de misión en la luna: «Las chicas buenas van al cielo, las malas a todas partes».

En The Newsreporter of the Future, su columna semanal para Spaceway, vaticinó que la actriz Mae West sería la primera mujer en llegar a la Casa Blanca y en pisar la Luna, acompañada de un séquito formado por estrellas del mundo del espectáculo como el propio Criswell y el pianista Liberace. De haber ocurrido, la estampa sería inolvidable: un delirio kitsch y extravagante a la altura de las películas en las que participó a las órdenes de su amigo Ed Wood. En la más famosa de ellas, Plan 9 from Outer Space (1959), considerada durante décadas como la peor película de la historia del cine, compartió elenco con Bela Lugosi y Vampira, así que no cuesta imaginárselo a los mandos del Apolo 11 vistiendo un esmoquin de lentejuelas.

«El 87% de las predicciones de Criswell se han hecho realidad», y no existe razón aparente para cuestionar la validez de tal cifra, a no ser que nos las tomemos al pie de la letra

En un momento en el que la sodomía estaba castigaba con hasta diez años de prisión en algunos estados de EEUU, Liberace no quiso salir del armario públicamente. Tampoco lo hizo Criswell, quien mantuvo en secreto su bisexualidad en connivencia con su esposa, la fascinante Halo Meadows, actriz, escritora y diva del burlesque. El suyo fue un matrimonio adelantado a su época, como se desprende de este fragmento de un artículo titulado Lo que harás en 1999, publicado en agosto de 1954: «Al mirar 45 años hacia el futuro, el sentido del decoro, tal como lo conocemos, habrá desaparecido, y la desnudez será la condición más aceptada. Existirán playas de nudistas abiertas al público, como las que tiene Europa. También el deporte, masculino y femenino, se practicará desnudo, ¡incluso en los estadios olímpicos! Pero los sexos no estarán en el mismo nivel porque, para entonces, las mujeres ya serán las dueñas del mundo y los hombres únicamente serán tolerados para perpetuar la raza humana. ¡Sí, en 1999, los esposos llevarán los apellidos de sus esposas, y las mujeres nunca renunciarán a los suyos por los de un hombre. ¡Prepárense y vean!».

Jeron King Criswell y la futura sra. Criswell, Myrtle Stonesifer, más conocida como Halo Meadows (Nueva york, 1938).

Echando la vista atrás, los augurios de Criswell encuentran su eco en Ursula Southeil o Madre Shipton, que es como se la conoce por el apellido de su marido. Nacida en 1488, la iluminada de Yorkshire (Inglaterra) fue famosa en su época por las profecías que hacía públicas y fueron rescatadas en el libro La vida y muerte de la Madre Shipton en el siglo XVII. «Recuerden que también fue una mujer, allá por 1448, llamada Madre Shipton, quien predijo que el Día de la Vergüenza llegará, y el muchacho o la muchacha no usarán ropa; se quitarán el chal, y también los pantalones, y retozarán entre el rocío de la mañana –sostiene Criswell– Sí, Madre Shipton tenía razón. ¡Por eso predigo que solo será cuestión de tiempo que te unas a un campamento nudista y disfrutes de la completa libertad de la desnudez!». Para Criswell, el cuerpo humano no puede ser motivo de vergüenza, pues todos nacimos a semejanza de Dios. Pero al emprender su particular campaña por el feminismo y en defensa de la libertad sexual, escandalizó a la sociedad norteamericana con una serie de revelaciones incendiarias que, décadas más tarde, serían adoptadas por el discurso de la alt-right y el movimiento incel.

«Las mujeres siempre han sido superiores a los hombres, y en esta era venidera demostrarán que aún lo son más que la tecnología y la magia de los llamados científicos. A los hombres sanos de Estados Unidos se les pedirá que contribuyan a un banco de esperma para que todos los nacimientos sean controlados por inseminación artificial, y los cuerpos de los que hayan muerto serán desintegrados». Desde esa óptica y sin movernos de los márgenes del cine de serie B, el futuro planteado por Criswell se ajusta a parámetros similares a la amenaza alienígena de Devil Girl From Mars (1954), donde una dominatrix del espacio exterior, vestida de cuero, armada con una pistola de rayos láser y acompañada por un amenazante robot, llega a la tierra para llevarse a los hombres terrestres y usarlos para la reproducción de su raza. La película despertaría la vocación de la novelista y pionera del afroturismo Octavia E. Butler, una de las voces más radicales de la ciencia ficción junto a Ursula K. Le Guin y Margaret Attwood. Con apenas 12 años, la futura autora de la Trilogía Xenogénesis pensó que podría escribir una historia mejor que aquella. En sus propias palabras, «necesitaba mis fantasías para protegerme del mundo».

Sus visiones consiguieron captar la atención del público y arraigaron en el imaginario colectivo de una nación fascinada por la música pop, la ciencia ficción y las teorías de la conspiración

«Predigo que la vida de cada espécimen en este planeta fabricado estará tan cuidadosamente controlada como lo está el átomo hoy en día –continúa Criswell– Y será una mujer valiente e intrépida, que será conocida como la Juana de Arco del Espacio Exterior, la que liberará a todo lo que quede de la humanidad de la esclavitud. Cada pensamiento, palabra o acción será vigilada por este cerebro tiránico, que pensará que es más grande que Dios. Hombres, mujeres y niños serán mantenidos en un cautiverio emocional, sus cerebros funcionarán como meros receptores para la propaganda controlada y su fuerza vital será almacenada, de modo que cada entidad tendrá más de una oportunidad de existencia».

Una de las escenas más celebres de Matrix transcurría, precisamente, en 1999: Morfeo, el personaje interpretado por Laurence Fishbourne, obligaba a Neo (Keanu Reeves) a elegir entre la pastilla azul, que le haría vivir feliz al olvidarse de todo lo que había descubierto, o decidirse por la roja, que le haría introducirse por la madriguera del conejo. Será entonces cuando «los hombres se rebelarán contra el cambio de condiciones, pero las mujeres triunfarán porque tendrán el poder de construir una conciencia que no puede ser alterada por interferencias externas». Si lo extrapolamos al contexto actual, no difiere demasiado del panorama distópico que los partidarios de Donald Trump y los cruzados de Vox identifican con un mundo que ha dejado de ser un lugar seguro para los hombres. Una vez retirado el velo que oculta la realidad, los redpillers descubrirán la conspiración feminista y será entonces cuando, según la profecía de Criswell, «las mujeres ocuparán los cargos de mayor responsabilidad en derecho, banca, gobierno, comunicación, educación y transporte! (…) Y entonces, ¿a qué aspiramos nosotros, pobres hombres? Personalmente, lo agradezco, porque hemos estropeado tanto el futuro que sois vosotras, las mujeres, quienes deberéis acudir al rescate para hacer de este mundo un lugar mejor».

Ilustración original de Lewis N. Schilling, Jr. para Criswell Predicts from Now to the Year 2000!

Anticipándose también a la llamada “cultura de la cancelación”, Criswell aventuró «que el futuro no solo tendrá un Salón de la Fama, sino también un Salón de la Vergüenza que acogerá a los grandes criminales, estadistas, abogados, médicos, maestros, soldados, diplomáticos… Hombres todos ellos, que habrán cometido algún crimen grave contra la feminidad, en lugar de contra la humanidad en su conjunto. ¡Algunos de nuestros héroes nacionales, que tenían actitudes antifeministas muy violentas contra los derechos de las mujeres, serán mostrados como los peores déspotas que ha producido el mundo! ¡Sí, amigo mío, nos guste o no a ti y a mí, EL FUTURO SERÁ DE LAS MUJERES!».