El cantante y el poeta: Bruce Dickinson inaugura la nueva lápida de William Blake


El pasado mes de agosto, la inauguración de la lápida en la auténtica tumba de William Blake por The Blake Society contó con un invitado de lujo: Bruce Dickinson

 

Durante el acto de inauguración de la auténtica tumba del poeta y visionario William Blake, en el cementerio de Bunhill Fields, en Londres, tras tomar la palabra el portavoz de The Blake Society (la fundación londinense encargada de extender y preservar la obra de Blake), apareció un personaje de corta estatura y con gorra de lana, en la que se leía «Ancient mariner», que se subió a uno de los bancos y, emocionado, comenzó a hablar: era Bruce Dickinson, cantante de Iron Maiden y admirador devoto de William Blake.

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El cantante tomando la palabra durante el acto (Fotografía: Victoria Jones)

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 Momento en que miembros de The Blake Society descubren la nueva lápida (Fotografía: Victoria Jones)

Momento en que miembros de The Blake Society descubren la nueva lápida (Fotografía: Victoria Jones)

CLAVES EN CANCIONES

Las letras de Iron Maiden, desde sus primeros trabajos, estaban cargadas de simbolismo hermético. Desde que la banda publicó su primer disco, a comienzos de los ochenta en plena oleada de bandas metaleras, los fans debían encontrar el símbolo de Eddie, su icónica criatura (cuyo nombre completo es Eddie the Head o Edward the Head), en las portadas de cada disco. Las canciones hablaban de misterios, conjuros, profetas o guerras, con una especial fascinación por los misterios de Egipto y la cultura de los faraones. Su primera aparición fue en febrero de 1980 con motivo del single «Running free», pero desde entonces se convirtió en la imagen de la banda. Muchas de aquellas letras, además, demuestran el gran interés por lo oculto de Dickinson, quien en The Chemical Wedding, un disco publicado en solitario en 1998 y que contó con la colaboración del guitarrista Adrian Smith, por entonces alejado de la banda, rindió su más sincero tributo musical al poeta. El disco, en realidad, es un trabajo conceptual alrededor de Blake. Su lista de canciones («Book of Thel», «Gates of Urizen», «Jerusalem», «Trumpets of Jericho» o «The Alchemist»…) están tomadas directamente de su obra, lo mismo que decenas de canciones de Iron Maiden, como «Revelations» o toda la simbología oculta presente en «Moonchlid» (título de un libro de Crowley), incluida en el intrincado y clásico Seventh son of a seventh son.

Años más tarde, en 2008, el disco cobró forma en película dirigida por Julian Doyle, con guión del propio cantante (que aparecía brevemente en una de sus escenas) y con el mismo título. Sin embargo, en lugar de Blake, su protagonista era un virulento Aleister Crowley en una mezcla no del todo lograda entre realidad y ficción y con un argumento hilarante: el profesor Oliver Haddo, un moderno erudito de Cambridge aficionado al ocultismo, por medio de una máquina del tiempo, queda poseído por el espíritu de Crowley. Al igual que sucediese medio siglo antes, persigue a su mujer escarlata para fundar la Nueva Era y acabar así con siglos de opresión católica.

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Uno de los invitados a la inauguración de la tumba, esta vez ubicada en el lugar exacto en que están sus restos, fue precisamente él, Bruce Dickinson, junto a los escritores Philip Pullman y Tracy Chevalier, así como el antiguo arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, entre otros. Dickinson habló con su gorra y la frase «Ancient Mariner», un guiño a la famosa canción de la banda «Rime Of The Ancient Mariner», se fotografió con muchos de los asistentes, dejó una flor sobre su lápida y se marchó.

LOS VERDADEROS PROTAGONISTAS: CAROL Y LUIS GARRIDO

La verdadera «revelación» fue la que recibieron años atrás, Carol y Luis Garrido, dos admiradores de William Blake que visitaron la tumba, pero se sorprendieron ante un dato que con frecuencia escapa a los visitantes. En la lápida se afirma que los restos, tanto de él como de su esposa Catherine Sophia, «descansan cerca de aquí». Aquel vacío ominoso fue el inicio de una intensa investigación que les llevó años y en la que examinaron numerosa documentación, como antiguos planos del cementerio, entre otros, y que se remontaban a 1827, año del fallecimiento de Blake. Una vez que dieron con el lugar exacto expusieron sus argumentos ante The Blake Society, que dio el visto bueno e inició una campaña de recaudación de fondos para la colocación de una nueva lápida que recaudó 30.000 libras, finalmente inaugurada en el aniversario de su muerte, concretamente el pasado 12 de agosto. 191 años antes, ese mismo día, Blake fue por fin a reunirse con todos los ángeles de Albión.