Black Belt Woman o el furioso encanto de la autodefensa feminista


Fue una de las revistas pioneras en unir feminismo y artes marciales. Las chicas de Black Belt Woman eran mujeres expertas en la lucha cuerpo a cuerpo. Su esfuerzo resultó inspirador

 

El primer número de la revista Black Belt fue publicado en 1961 por un experto japonés-estadounidense en las artes de aikido, kendo, judo y lo que se conocería como jeet kune do. Con sede en el sur de California, Mito Uyehara imaginó una publicación nacional que ayudaría a difundir las artes marciales asiáticas (cuyos beneficios él conocía muy bien) al público estadounidense. A medida que la publicación creció, también lo hizo la popularidad de las artes marciales en Estados Unidos. La revista Black Belt se consolidó rápidamente como una de las publicaciones atemporales en los quioscos de todo el país. Personajes famosos como Bruce Lee, que aparecería en una de sus portadas más espectaculares (también fue entrevistado por sus editores cuando ya era una estrella televisiva), sirvieron para popularizar aún más la revista y las artes marciales entre los estadounidenses. Sin embargo, a finales de los sesenta otra revolución estaba sacudiendo el mundo, la llamada «segunda ola» feminista, que ponía énfasis en las contradicciones de la propia izquierda hacia cuestiones de género, mientras surgían cada semana grupos y organizaciones formadas únicamente por mujeres donde se comenzó a tratar con seriedad y urgencia la autodefensa feminista.

Bruce Lee portada de  Black Belt  (octubre de 1967)

Bruce Lee portada de Black Belt (octubre de 1967)

En 1975, desde Medford, en el condado de Middlesex, Massachusetts, apareció una publicación que partía de la veneración que sentían hacia Black Belt, convertida en una de las publicaciones más importantes a nivel mundial de las artes marciales, pero desde una perspectiva enteramente feminista: nacía Black Belt Woman, una revista que salía cada dos meses y era publicada por feministas militantes y expertas en artes marciales como Dana Densmore, Michelle Zavos, Joan Chernock o Nancy Lehmann, entre otras, que se convirtieron en unas auténticas pioneras en el arte de la defensa personal feminista. Bajo ese nombre editorial, además de la revista, organizaron campamentos de instrucción o conferencias sobre artes marciales y feminismo. Ofrecían consejos, trucos y cursos de todo tipo: enfrentarte a un agresor que esgrimía un cuchillo, fabricar un arma con una guía de teléfonos o no desaprovechar ¡el baile! para practicar autodefensa. A su alrededor creó una comunidad resistente de chicas que iban ganando confianza en sí mismas, creaban lazos de solidaridad con otros grupos y, al mismo tiempo que aprendían a responder a agresiones, difundían una nueva visión del mundo. La universidad de Illinois cuenta con la colección de Black Belt Woman, que saldría desde septiembre de 1975 hasta agosto de 1976, de la que nosotros te ofrecemos una pequeña selección.