Un sueño de amor loco: scalextric, rock and roll y coleccionismo


Agente Provocador entrevistó a César y Ángel Kaplan, padre e hijo. Ambos dirigen Slot Classic, una de las más prestigiosas empresas de scalextric a nivel mundial, mientras, al lado, bandas de garaje y rock and roll hacen retumbar el edificio. Esto es pop, material para fans, amor auténtico

 [Fotografías: David G. M.]

«He conseguido vivir de mi afición. Eso es un regalo», César, fundador de Slot Classic, se detiene y toma aire. Luego cabecea un poco y parece recordar algo intenso y emocionante: «He vivido tiempos muy duros. Pasé de vivir muy bien a pasar muchas estrecheces. La empresa en la que trabajaba cambió todo el sistema de distribución, cerraron los intermediarios, y las tiendas pequeñas nos vinimos abajo. El mundo se me vino encima con el cierre. Tuve momentos amargos. Lo pasamos muy mal. Fueron años durísimos. Pero de pronto me dije que era el momento de apostar por algo que había sido mi afición de siempre. Al principio era como caminar por el desierto, pero ahora somos una de las empresas para coleccionistas más importantes del mundo». Así es el mundo de estos héroes que esta mañana nos han invitado a visitar por su sede que, al mismo tiempo, es también su prestigiosa fábrica y... estudio de grabación.

 Angel Kaplan en su estudio y taller

Angel Kaplan en su estudio y taller

Rock and roll y scalextric. Esta es la historia de una familia y de un sueño, de una pasión y de una vida. Aunque sean dos mundos separados por tan solo una pared, son como vasos comunicantes. Mucha gente que llega a grabar con Ángel Kaplan se queda asombrada. Bandas de garaje y rock and roll vienen con sus instrumentos, que descargan de una furgoneta y, al abrir la puerta, se encuentran con ese universo. Esto fue precisamente lo que nos movió a seguir el hilo, a citarnos con Ángel Kaplan, uno de los grandes productores de este país y músico experimentando, tantos en sus proyectos personales como con su banda Peralta, o colaborando con The Cynics o Pablo Und Destruktion, entre muchos otros. Kaplan es un aventurero, un coleccionista y, sobre todo, alguien que se apasiona con lo que hace y lo transmite. El legado es evidente. «Algunos de mis mejores amigos fueron gente a la que grabé en algún momento», confiesa.

Kaplan en su estudio y junto a sus creaciones, tantos modelos de scalextric como discos que ha producido y grabado

No es el único. Cuando nos oye hablar, César, su padre, sale de una habitación en la que se hallan dispersas numerosas piezas y que, al ver esa escena, me recuerda al taller de un relojero. Observó sus manos y gestos, pausados y curiosos, habituados a fijarse en el detalle más pequeño. Porque todo esto es pequeño pero al mismo tiempo grande. Y lo comprendo todo: en gran medida padre e hijo son intercambiables. Pertenecen a distintos mundos y a generaciones teóricamente diferentes, pero el terreno que comparten es parecido. Slot Classic, el puente que los une, y nosotros estamos en su sala de máquinas, el lugar donde surge aquel mundo a medio camino entre el pop, la bella rareza y el museo.

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Slot Classic es una empresa familiar que comenzó en 1994 y que hoy es una referencia a nivel internacional. Inevitablemente, me surge una pregunta: ¿Por qué?. «Sí, lo sé, es una locura. Antes me dedicaba a vender trajes, pero desde siempre me fascinó todo esto, los coches. Llegaba de trabajar con mi americana y mi traje, impecable, y me lo quitaba y me ponía con todo esto, que era ya mi hobby, aunque más bien mi vida».

Slot se mantiene a un nivel de coleccionista. Cuando empezaron, en aquellos duros noventa, el mundo del scalextric estaba por los suelos. Montar esto era algo que se le había pasado por la cabeza, surgieron los problemas, los cambios en la vida, y entonces César se lanzó. Empezó haciendo series de trescientas unidades, todo con materiales muy especiales, y sobre todo con modelos de coches que nunca se habían fabricado. Sus clientes son entusiastas de ese mundo. Con muchos de ellos mantiene una relación muy personal, como el caso de un alemán que un día se pilló un avión y se plantó aquí. Se fueron juntos a comer y les dijo que quería hacer un libro sobre la marca. A ellos la idea les pareció estupenda. Él se ocupó de todo e hizo una edición lujosa, en la que cuenta la historia de cómo empezaron. «Hay mucha gente en todo el mundo que nos sigue —cuenta César—. Al principio eran todo modelos nacionales, pero luego empezamos con extranjeros, como el Alfa Romeo, que fue el primer coche en el que aparecía una mujer al volante. Nosotros fuimos los primeros y hoy es un coche que está muy buscado. Los precios se pusieron por las nubes. Cuando esto sucedió, nos pedían modelos ya descatalogados». Le señalamos varias fotografías y cajas de modelos repartidos aquí y allá. «El Rolls Royce es uno de los más caros que tenemos. Solamente se hicieron ciento cincuenta unidades, pero también hemos llegado a fabricar otros modelos de tan solo trece unidades. Incluso hay coches que se han pintado de una forma distinta, por lo que son modelos únicos, o se le cambian las cabezas de los personajes».

 Primer modelo de Slot Classic con mujer al volante

Primer modelo de Slot Classic con mujer al volante

Solamente hacen coches europeos y ninguno americano. Aunque tienen planes de hacer alguno, el problema es que se necesita metal para ciertas piezas, que a veces son enormes y cuestan mucho. Son aleaciones caras, que además pesan muchísimo. Sumándole otras piezas, el resultado son coches muy pesados.

La habitación para pintarlos es una especie de bunker. Un sonido casi de música industrial sale del hermético habitáculo, donde hay un compresor y salidas de aire, junto a una gran habitación en la que se apilan ordenadamente decenas de cajas que encierran modelos únicos y bellísimos. Algunos son incunables, otros no tanto, pero todos son perseguidos por coleccionistas y fans de esta la última afición de verdadero amor. Tomamos algunas de las cajas, siendo conscientes de lo que supondría un desliz, una caída. Mientras hablamos, el sonido de la habitación nos acompaña. Miramos a nuestro alrededor. Estamos en el centro del mundo del scalextric de España, ese que nos transporta a nuestra infancia y a la imagen de grandes habitaciones o garajes con pistas montadas, curiosas estructuras y carreteras, mandos y gente reunida pasando el tiempo, compartiendo ese amor, algo extraño y hoy reservado para minorías, pero minorías que saben y buscan, y persiguen el modelo único.

El estudio de grabación está separado por apenas un tabique. Un mundo y otro están conectados, o así nos lo parecen. Visto en conjunto, la gran empresa de coches y el gran estudio de grabación no desentonan, más bien lo contrario. Ambos son mundos que dialogan entre sí. Los músicos abren los ojos sorprendidos ante aquel lugar. Saben que están en un sitio especial. Fans trabajando con fans. Bromeamos sobre el fetichismo y la conversación gira en torno a eso. Allá donde miramos todo nos lo recuerda. Se lo preguntamos a Ángel: «Estoy muy de acuerdo, no es casualidad que la primera época dorada de los «coches de slot» (comúnmente conocidos como «coches de Scalextric») coincidiera con el boom de nuestro amado Rock'N'Roll en los años 50 y 60 en Estados Unidos e Inglaterra. Tampoco es casualidad que ambos fenómenos estén ligados al nacimiento del adolescente como grupo social y de consumo. Gregg Kostelich, de The Cynics y Get Hip Records, me ha contado varias veces que cuando era un chaval solía competir en los grandes circuitos de slot en Estados Unidos, compaginando esa afición con su primera guitarra y pedales de Fuzz. Hay algunas conexiones realmente curiosas: fotos de los Beatles jugando con estos coches; el disco de The Revells (LP de música surf con letras dedicadas al slot y músicos de la talla de Gary Usher, Hal Blaine o Glenn Campbell); el LP de los Phantom Surfers, The Exciting Sounds Of Model Road Racing... En mi caso concreto la conexión nace de la necesidad de un local donde poder llevar a cabo mis grabaciones, tanto propias como para otras bandas que en algún momento mostraron interés en que yo las grabara. Al disponer de un espacio libre de unos 50 m2 al fondo del taller, pude montar allí mis cacharros y contar con una improvisada, pero amplia sala de grabación. Al principio compartíamos local con el modelista Homero Menéndez, un auténtico crack que ha hecho cosas hasta para el cine, así que se daban situaciones surrealistas como un batería tocando al lado de una maqueta gigante de Santa María del Naranco, joya del prerrománico asturiano. Por si fuera poco, la empresa de al lado, Otero Scale Model, hacen maquetas de camiones y autobuses. Creo que la frase que dijo Nacho de Holy Cobra cuando vino por primera vez para grabar el LP de Image Makers lo resume todo: «Tío, esto parece frikilandia».

Mientras habla Ángel, su padre César lo escucha atento. Antes, cuando lo hacía su padre, sucedía lo mismo. Hemos hablado de los malos momentos iniciales, cuando la empresa comenzaba su andadura. Imaginamos que este conocido estudio también los ha vivido: «No diría un mal momento, pero sí que una situación bastante exasperante tuvo lugar cuando comencé la masterización del LP de Fantasmage. Tenía una serie de problemas técnicos y para encontrar la solución debía escuchar el comienzo del LP una y otra vez. Cada vez que lo intentaba de nuevo la letra de la canción me espetaba: “Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis... vuelta a empezar / Una y otra vez, incapaz de arrancar”. ¡¡Juro que parecía que me estaban hablando a mí!! Cuando llevaba más de 30 veces seguidas me empecé a desesperar un poco».

Igual que hay modelos de coches favoritos, también grabaciones y discos. «De grabaciones mías odio quedarme solo con una, pero debo reconocer que Juventud Infitina de Novedades Carminha fue una gozada. Antes de grabar cada canción dedicábamos un tiempo a discutir la mejor forma de enfocar el tema; escuchábamos música que nos inspiraba y luego probábamos todo lo que se nos ocurría. Creo que la batería no se grabó de dos formas iguales y personalmente creo que la que mejor suena está grabada… ¡¡con un solo micro a 8 metros de distancia!! Pero lo mejor de todo fue la amistad que surgió con los chavales, me alegro muchísimo de lo bien que les está yendo porque son unos currantes y se lo merecen. En cuanto a grabaciones ajenas, soy tan fanático/mitómano de la música que la lista de mis favoritas sería interminable, pero aquí van 5 muy especiales para mí:

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—Joe Meek para «Dumb Head» de The Sharades y «My friend Bobby» de Pamela Blue.

—Delia Derbyshire y Brian Hodgson para el LP An Electric Storm de White Noise.

—Curtis Mayfield para su primer LP en solitario.

—Steve Albini en Surfer Rosa de The Pixies.

—Dave Fridmann en The Soft Bulletin de The Flaming Lips

El equipo, repartido en el estudio, parece estar preparado para ponerse a funcionar de un momento a otro. Ángel tiene muchos planes. Siempre los tiene. Antes de despedirnos le pregunto por los inmediatos: «Mi última grabación, y que ahora mismo está aún en proceso de producción, es un EP para The Feedbacks, grupo decano del Power Pop hecho en nuestro país y con el que tengo la suerte de colaborar en directo desde hace unos años. Este año también he producido el último single de la banda Pingüino, muy inspirados por Hüsker Dü; el mini-LP de Tigre y Diamante, duo gijonés de garage-punk, así como el próximo single para el sello Get Hip Records de otra de mis bandas, Peralta, que incluirá un tema propio y una versión del grupo de rock ácido KAK».

Cuando salgo del lugar, una nave en las afueras de Gijón en medio de un hermoso y verde paisaje, reflexiono sobre razones, emociones y mundos. Se me acumulan las sensaciones. Pero lo que me queda es el amor. El amor por las pequeñas grandes cosas.