Disco Sucks! Crónica de la guerra de los fans del rock contra la música disco

El rock and roll estaba cautivo, derrotado por un sonido que acusaban de ser frívolo y repetitivo, mero entretenimiento controlado por las multinacionales. Los dinosaurios del rock palidecían ante la nueva música disco que triunfaba en las listas de éxito y llenaba salas de conciertos. En 1979 el punk parecían prematuramente viejo, y mucho más los legendarios The Rolling Stones, Pink Floyd, Peter Frampton, Ted Nugent o Led Zeppelin.

Activistas antidisco acudiendo al Disco Demolition Night

Activistas antidisco acudiendo al Disco Demolition Night

Películas como Saturday Night Fever, entre otras, dio a la música disco una popularidad inmensa. De pronto los Bee Gee’s se convirtieron en artistas masivos, y viejos músicos latinos se reinventaron y apuntaron a la nueva moda impulsada por el ambiente de los clubs y cultura gay.

Fotograma de Saturday Night Fever

Fotograma de Saturday Night Fever

Programar rock comenzó a considerarse algo retrógrado y fuera de onda. Los primeros en ver los efectos devastadores del disco fueron los promotores y los mismos músicos, que debían camuflar su sonido si querían sobrevivir, pero también los deejays, auténticos héroes en aquellos años. Uno de ellos. Steve Dahl, era un fanático del rock and roll bastante excéntrico y alocado, con una gran habilidad para las salidas de tono y las puestas en escena grandilocuentes. Dahl contaba con cientos de seguidores, que escuchaban su programa de radio en la WDAI de Chicago y, posteriormente, en el radio show The Loop en la WLUP. Dahl le declaró la guerra a la música disco, pero no sabía cómo hacerle frente.

Steve Dahl

Steve Dahl

La oportunidad llegó cuando Mike Veeck, gerente del equipo de los Chicago White Sox, casi en la bancarrota, persiguiendo mayor asistencia a los partidos, se puso en contacto con varias personas del mundo del espectáculo para que estos le dieran ideas con las que movilizar a un mayor número de personas. Un día apareció por la WLUP y preguntó a Dahl que pensaba que podría hacerse.

Tras meditar, la idea que dio fue la siguiente: Disco Demolition Night, es decir, una noche de protesta contra la música disco. Tanto Dahl como Veeck detestaban el nuevo sonido y vieron la iniciativa como algo divertido y potente que podía atraer a un buen puñado de fans del rock a los partidos. La convocatoria era que los fans trajesen sus vinilos de música disco y, tras dejarlos en el terreno, fuesen dinamitados por Dahl. Luego comenzaría el partido de los White Sox contra los Detroit Tigers. Incluso Dahl logró que se redujese a la mitad la entrada a todo aquel que viniera con su disco listo para la inmolación.

Dahl se fotografía con sus seguidores

Dahl se fotografía con sus seguidores

Instantes antes de la quema. Dahl llevando bajo el brazo vinilos de música disco junto a la modelo Loreli, copresentadora del evento

Instantes antes de la quema. Dahl llevando bajo el brazo vinilos de música disco junto a la modelo Loreli, copresentadora del evento

«Disco sucks!», grita Dahl

«Disco sucks!», grita Dahl

Dahl sale al estadio y se desata la locura

Dahl sale al estadio y se desata la locura

Sospechaban que el evento sería un éxito, pero quizás no que aquello terminase en una auténtica batalla, con altercados con la policía, destrozos de todo tipo y la suspensión del partido. Dahl apareció vestido con uniforme militar, una desvencijada chaqueta y pantalón del ejército y un casco. lo que enardeció aún más a los fans, que patalearon y comenzaron a lanzar sus discos y a encender bengalas.

Dahl, vestido con ropa militar, tras la destrucción de la música disco

Dahl, vestido con ropa militar, tras la destrucción de la música disco

Se calcula que acudieron unas cincuenta mil personas, mientras otras tanta se quedaron en la calle. Nada más comenzar, centenares de fans invadieron el césped, mientras otros tantos se colaban y entraban al estadio que ya estaba repleto.

Los fans del rock invaden el terreno del estadio

Los fans del rock invaden el terreno del estadio

Intervención de los agentes de policía para echar a los antidisco

Intervención de los agentes de policía para echar a los antidisco

Pero cuando Dahl hizo volar una gran pila de discos la locura tomó el estadio. Cientos de chicos y chicas saltaron al terreno, confundiéndose con los jugadores y siendo malamente perseguidos por los agentes, que estaban desbordados. Ellos mismos colocaban improvisadas pilas de discos y los quemaban, produciéndose pequeñas hogueras en varios lugares del estadio. Dahl había creado un monstruo y ahora ese mismo monstruo tenía vida propia y entonaba un atronador «Disco sucks!».

Pancarta en el estadio antes de los incidentes

Pancarta en el estadio antes de los incidentes

Exhibición de pancartas antidisco en un estadio repleto

Exhibición de pancartas antidisco en un estadio repleto

El caos era total. Los mismos jugadores tuvieron que levantar una barricada en los vestuarios para impedir que los fans entrasen y saqueasen los armarios. Mientras tanto, fuera, entre las pilas incendiarias y las carreras, la policía de Chicago practicaba las detenciones. Treinta y nueve personas fueron finalmente detenidas por desórdenes públicos, aunque la música disco reinaría durante algunos años más.